Evangelio (Mt 24, 37-44) correspondiente a este 1er Dgo de Adviento [A]: “Estén preparados, despiertos y vigilantes”
A continuación, podrán leer nuestro
comentario al Evangelio (Mt 24, 37-44) correspondiente a este 1er Dgo de
Adviento [A]:
“Estén preparados, despiertos y
vigilantes”
La invitación permanente de Jesús a
vivir despiertos y vigilantes, ante la inminente venida del Señor, ha sido
reseñada con insistencia en los evangelios y otros escritos. Los primeros
cristianos estuvieron muy preocupados por esta expectativa y por tanto
permanecían alertas para no ser sorprendidos sin la debida preparación. Pero
esa advertencia parece hoy día no ser tomada en cuenta con el mismo énfasis que
tuvo hace algunos siglos. San Mateo [24, 42] recomienda: “manténganse ustedes
despiertos, porque no saben qué día va a venir el Señor”. Igualmente, San
Marcos [13, 31-33] lo expresa de esta forma: ‟El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis
palabras no dejarán de cumplirse. Pero en cuanto al día y la hora […]. solamente
lo sabe el Padre. Por lo tanto, manténganse ustedes despiertos y vigilantes,
porque no saben cuándo llegará el momento”.
San Lucas [12, 39-40] hace una
advertencia en el mismo sentido: “Ustedes también estén preparados, porque el
Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen”. También San Pablo, en su
primera carta a los Tesalonicenses [5, 2-8] señala: ‟Ustedes saben muy bien que el día del regreso del
Señor llegará cuando menos se lo espere […], por eso no debemos dormir como los
otros, sino mantenernos despiertos y en nuestro sano juicio”.
El Concilio Vaticano II, consciente
de la necesidad de conocer y entender el mundo en que vivimos y sus expectativas,
en su constitución pastoral ‟Gaudium et Spes” se
refirió a los signos de los tiempos, respecto de los cuales la Iglesia está
llamada a desarrollar plenamente su actividad profética. ‟Toca a la Iglesia, en todo momento, el deber de
escrutar a fondo los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del
Evangelio; sólo así podrá responder adaptándose a cada generación, los perennes
interrogantes humanos sobre el sentido de la vida presente y de la futura, y
sobre la mutua relación entre una y otra. Es por consiguiente necesario conocer
y entender el mundo en el que vivimos y sus esperanzas, sus aspiraciones, su condición,
frecuentemente dramática.” [GS,4]. “Vigilar significa seguir al Señor, elegir
lo que Cristo eligió, amar lo que Él amó, conformar la propia vida a la suya”
[Benedicto XVI].
Comentarista:
Agustín Coll
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