Evangelio (Jn 1, 29-34) correspondiente al 2do Domingo del Tiempo Ordinario: Cordero de Dios
A continuación,
podrán leer nuestro comentario al Evangelio (Jn 1, 29-34) correspondiente al
2do Domingo del Tiempo Ordinario:
Cordero
de Dios
Según el relato de San Juan evangelista, cuando Juan el Bautista -que estaba bautizando en un lugar llamado Betania al otro lado del rio Jordán- vio que Jesús se acercaba a él, le dijo: ‟Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. El evangelio de Juan manifiesta la universalidad de la salvación de Dios por medio de la vida y misión de Jesús de Nazaret, visto éste como cordero de Dios que se sacrifica, se entrega, obedientemente a la voluntad del Padre para salvar de la muerte (del pecado) a toda la Humanidad...
‟Los corderos y las ovejas eran las principales fuentes del vestido y la alimentación de aquellos pueblos, por su lana, su carne y su leche. La abundancia de ganado era considerada una gran riqueza y también era parte importante de los botines de guerra. Con la ofrenda de un cordero podía uno ofrecer a Dios un gran don; de ahí que fuera considerado una de las principales víctimas sacrificiales. De la expresión ‟Cordero de Dios” se han formulado varias interpretaciones: 1. Tradicional: Jesús es el cordero enviado por Dios que es sacrificado por el mundo y de esta manera borra los pecados; 2. Cordero como símbolo de inocencia y de falta de pecado, de donde: ‟quita el pecado del mundo”; 3. Juan el Bautista hablaba en arameo del Siervo de Yahvéh y en ese idioma se designa igualmente al siervo y al cordero: ¿confusión involuntaria?; y 4. En Juan 1, 29 no habla el Bautista, sino el evangelista que proclama: Jesús es el nuevo cordero pascual.” (Diccionario Bíblico Manual).
‟Uno de los símbolos consagrados de la cristología joánica funde en una sola realidad la imagen del ‟Siervo” de Isaías 53 que carga con el pecado de los hombres y se ofrece como ‟cordero expiatorio”, y el rito del cordero pascual, símbolo de la redención de Israel” [Biblia de Jerusalén]. Al evocar al cordero pascual, el Bautista joánico anunciaría no ya el misterio de la cruz, sino la liberación que Dios va a realizar por medio de ese hombre. De esta forma, se recobraría el sentido profundo de la Pascua, fiesta que anuncia toda liberación actual y escatológica.
Comentarista: Agustín Coll
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