Evangelio (Mt 13, 13-17) correspondiente a la festividad del Bautismo del Señor: El Bautismo del Señor
A continuación, podrán leer nuestro comentario al
Evangelio (Mt 13, 13-17) correspondiente a la festividad del Bautismo del Señor:
El Bautismo del Señor
El fuego es uno de los grandes
símbolos de la presencia del Dios vivo. Según el relato del evangelista San
Mateo, Jesús no vino a bautizar con agua como lo venía haciendo Juan el
Bautista, sino con ‟Espíritu Santo y Fuego”.
Asimismo, ante el crucial momento de su pasión, Jesús dirá: ‟He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡Cuánto
desearía que ya estuviera encendido!” [Lc, 12.49].
‟Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, el Evangelio nos
presenta el episodio ocurrido a orillas del río Jordán: en medio de la
muchedumbre penitente que avanza hacia Juan Bautista para recibir el Bautismo
también se encuentra Jesús, que hacía fila. Juan querría impedírselo diciendo:
«Soy yo el que necesita ser bautizado por ti» (Mt 3, 14). En efecto, el
Bautista es consciente de la gran distancia que hay entre él y Jesús. Pero
Jesús vino precisamente para colmar la distancia entre el hombre y Dios. Por
eso pide a Juan que le bautice, para que se cumpla toda justicia, es decir, se
realice el proyecto del Padre, que pasa a través de la obediencia y de la
solidaridad con el hombre frágil y pecador, la vía de la humildad y de la plena
cercanía de Dios a sus hijos. ¡Porque Dios está muy cerca de nosotros, mucho!...
Esta fiesta nos hace redescubrir el
don y la belleza de ser un pueblo de bautizados, es decir, de pecadores —todos
lo somos— salvados por la gracia de Cristo, introducidos realmente, por obra
del Espíritu Santo en la relación filial de Jesús con el Padre, acogidos en el
seno de la madre Iglesia, hechos capaces de una fraternidad que no conoce
confines ni barreras.” [Papa Francisco, Ángelus, Plaza de San Pedro,
08/01/2017].
Comentarista:
Agustín Coll
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