Evangelio (Mt 26,14-27,66) correspondiente al Domingo de Ramos de la Pasión del Señor: Un proceso amañado
A continuación, podrán leer nuestro
comentario al Evangelio (Mt 26,14-27,66) correspondiente al Domingo de Ramos de
la Pasión del Señor:
Un proceso amañado
El relato de la pasión de Jesús que
nos presenta la historia de dos juicios (uno religioso y otro civil) llenos de
irregularidades, traiciones y omisiones que parecen ensamblarse para la
condenación de un inocente. Los líderes en Jerusalén quieren arrestarlo por
medio de un engaño; pero temían hacerlo ante la proximidad de la fiesta de la
Pascua, que atraía a muchos peregrinos, porque el pueblo podía alborotarse.
Pero Judas Iscariote, uno de los doce, les facilita la coartada, ofreciéndoles
la entrega de Jesús a cambio de algunas monedas. Al atardecer de ese día,
mientras celebraban la Cena Pascual donde Jesús instituye la Eucaristía, Él les
dice premonitoriamente a los doce: ‟Les aseguro que uno de
ustedes, que está comiendo conmigo, me va a traicionar”.
Sin embargo, en medio de esta
situación tan injusta que vive Jesús nunca faltaron personas que le ofrecieron
servicio, apoyo y coraje. Entre éstas, la mujer que unge su cabeza con un
perfume puro de nardo y, ante las críticas de algunos, Él les dice: ‟Esta mujer ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi
entierro”. También, colaborarán con Jesús, Simón de Cirene que ayuda cargando
su cruz; José de Arimatea que ofrece su tumba para un entierro digno; y
finalmente, las discípulas de Jesús que estuvieron presentes en todo momento.
En el Monte de los Olivos, Jesús es
arrestado después de ser identificado por Judas ante una multitud armada con
palos y piedras, que iba de parte de los sacerdotes, maestros de la ley y
ancianos. Le formularon muchas preguntas insidiosas, hasta lograr una respuesta
que sirviera para condenarlo. Al siguiente día, lo condujeron atado ante
Pilato, quien después de consultar al pueblo ordenó su crucifixión. Ni el poder
de Roma ni las autoridades del Templo pudieron soportar la novedad de Jesús, a
quien solo le preocupaba aliviar el sufrimiento de las gentes enfermas y
desnutridas de Galilea.
Comentarista: Agustín Coll
Comments
Post a Comment