Evangelio (Jn 14, 1-12) correspondiente al 5to Domingo de Pascua: El Camino al Padre
A continuación, podrán leer nuestro comentario al
Evangelio (Jn 14, 1-12) correspondiente al 5to Domingo de Pascua:
El Camino al
Padre
En diversos pasajes bíblicos se
hace alusión al camino con distintos significados. En el Antiguo Testamento se
habla de la vida humana como un camino en el que el hombre es guiado por Dios.
Así el libro del Éxodo indica que cuando Faraón dejó finalmente salir a los
israelitas de Egipto, ‟Yahvé iba al frente de ellos, de día en una columna de
nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para
alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche (Ex 13, 21)”.
También, el camino puede ser acatado como en el caso de Job: ‟Yo siempre he
seguido sin desviarme el camino que Él me ha señalado; siempre he cumplido sus
leyes y mandatos, y no mi propia voluntad (Job, 23, 11-12)”. Pero asimismo
podía ser objeto de perdición o extravío; y por tal motivo los profetas
aconsejaban a sus seguidores apartarse de los falsos caminos: ‟Apártese cada
cual de su mal camino y así podrán vivir en la tierra que el Señor les dio para
siempre a ustedes y a sus antepasados (Je, 25, 5)”.
El tiempo de la nueva alianza es
marcado con la llamada del Bautista a preparar un camino para el Señor: ‟Una
voz grita en el desierto. Preparen el camino del Señor, ábranle un camino recto
(Mc 1, 3)”. Por su parte, San Pablo en su Epístola a los Romanos nos dice: ‟
¡Qué profundas son las riquezas de Dios, y su sabiduría y entendimiento! Nadie
puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus caminos”.
En el Evangelio de San Juan
correspondiente a este domingo, ante la pregunta de Tomás acerca de qué
dirección seguir, Jesús le responde: ‟Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán
a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo”. En los
tiempos actuales, muchos viven extraviados o sin camino en la vida, perdidos en
una especie de laberinto; siguiendo las múltiples sendas que les van señalando
tanto los influenciadores, como las consignas y modas del momento. Cristo con
su encarnación ha abierto un nuevo camino por donde el hombre puede llegar
hasta Dios. Entonces, la pregunta es ¿porqué nos desviamos con tanta frecuencia
y nos cuesta tanto retomar la senda perdida?
Comentarista: Agustín Coll
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