A 100 años de la Revolución Rusa Raúl Sanz Machado

A 100 años de la Revolución Rusa Raúl Sanz Machado
Ante el poco convincente proceso electoral reciente, que ratificó, bajo la máscara democrática, al régimen totalitario, en nombre “del Pueblo”, conviene refrescar los hechos y circunstancias que propiciaron el auge y la caída de la Revolución Marxista-Comunista en la URSS, durante el siglo XX. Desde que los bolcheviques tomaron el poder en Rusia, en 1905, hasta entonces en manos de la minoría manchevique, que había participado en el proceso de formación de los Consejos Populares o Soviets, transcurrieron 12 años, hasta el triunfo de la revolución socialista-marxista, en octubre de 1917, bajo el liderazgo supremo de Vladimir I. Ulianov Lenin, tras la obligada abdicación del Zar Nicolás II, autócrata de todas las Rusias. De este histórico hecho se cumplen ahora, el 28 de octubre, 100 años --según cal.juliano--
El 22 de enero de 1905 la masa popular descontenta había marchado pacíficamente al suntuoso palacio de invierno de San Petersburgo, donde residía la familia imperial, para hacerle entrega de un pliego reivindicatorio orientado a satisfacer sus deplorables condiciones de vida. Los bolcheviques fueron rechazados violentamente por los cosacos que, atacaron seguidamente con la caballería, disparando a matar. La nieve teñida con la sangre obrera de un centenar de manifestantes fue la chispa que encendió la mecha revolucionaria. El estallido de la masa obrera de enero de 1905, ocasionó en marzo, la abdicación de Nicolás II, los obreros descontentos, habían desatado la gran huelga que paralizó la industria; varios atentados fueron perpetrados contra la familia del Zar, hasta su cruenta ejecución, además de sublevaciones navales como la del acorazado Potemkin. Con los Consejos Populares –Soviets-en manos de la mayoría bolchevique, fue sellada la Revolución de Octubre. Luego de la abdicación del Zar se erigió el gobierno provisional efímero de Alexander F. Kerensky, derrocado ese mismo año por Lenin, quien se constituyó en Jefe del Consejo de Comisarios del Pueblo, cargo que conservó hasta su muerte en 1924, lo que también significó su muerte política, ante las ambiciones y rivalidades por el poder, de León Trotzky y Joseph Stalin.



La muerte de Lenin, auténtico ideólogo del marxismo, quien había advertido el peligro de depositar el poder del gobierno revolucionario en manos de Stalin, significó la asunción al poder del Partido Comunista y la erradicación de todo vestigio de rivalidad, típico de los dictadores que no admiten segundas figuras. El peligroso rival de Stalin, Leon Trotzky, perseguido y desterrado a México, fue asesinado allí por un sicario español a la orden del siniestro dictador ruso, quien detentó el poder totalitario durante 28 años, hasta su muerte en 1953, con un trágico saldo de muerte de decenas de millones de seres humanos, en medio del terror, la privación de la vida y la libertad, el hambre y la miseria. Quedaba demostrado, que en todo régimen marxista-comunista no es el Pueblo el que detenta el poder, sino el autócrata discrecional, que ejerce la autoridad totalitaria, en nombre del pueblo, apoyado en un sumiso grupo oligárquico, y de congresos, asambleas, consejos de gobierno y supuestos poderes públicos independientes y autónomos como en la antigua USRS, China, Nor Corea, Africa, Cuba y ahora en Venezuela, entre otros. Como ideólogo, un gobierno presidido por Lenin, habría quizá tenido mayor peso político que la violencia armada de Stalin. Fallecido, este, en 1953, fue degradado políticamente por su sucesor Nikita Kruschov, al revelar sus actos brutales y se inició el complejo proceso de reinstitución de Rusia siendo sustituido por Leonid Breznev.
Posteriormente en 1988, el Secretario General del Partido Comunista, Mijail Gorbachov, introdujo las nuevas políticas conocidas como Perestroika y Glasnost y convocó a elecciones para transferir el poder a un nuevo Parlamento que produjo la separación de las 15 Repúblicas que integraban la URSS, las cuales cobraron sus autonomías e independencias. En 1991, Boris Yeltsin asumió el poder y surgió una comunidad de estados independientes. También se firmó una nueva Constitución y se permitió la venta de empresas estatales a particulares. En mayo de 1999 Yeltsin destituyó a su Primer Ministro y a todo su gabinete, mientras el Parlamento –cámara baja-- instauraba un juicio. Fue el punto final de la centenaria y fallida experiencia del régimen comunista. En el 2002, Vladimir Putin asumió la Presidencia de la República Federativa de Rusia. Su desempeño en el poder ha sido entorpecido por graves conflictos y con un significativo saldo de muertos y heridos.


Putin calificó el desmembramiento de la URSS como el mayor desastre geopolítico del siglo XX. Los países líderes: Rusia, Ucrania y Bielorrusia anularon el tratado de creación de la URSS, en diciembre de 1991. El presidente ruso se apresta, ahora, a un nuevo período electoral, en marzo del 2018 con el 80% de favoritismo, luego de su permanencia en el poder por 15 años, durante los cuales Rusia se ha convertido en una de las primeras potencias socio-política-económicas del mundo.
El socialismo marxista, engendro del comunismo, ha sido según palabras del estadista británico Winston Churchill: “La filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia y su virtud única, la distribución igualitaria de la miseria”. Ejemplos sobran, aun con elecciones fraudulentas.

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