Consulta Popular: El futuro de Venezuela se basa en nuestra confianza, unidad y solidaridad
Consulta Popular: El
futuro de Venezuela se basa en nuestra confianza, unidad y solidaridad
Gustavo Gonzalez
Urdaneta
Miami, 1 diciembre
2020
Angela
Merkel dijo hace cerca de un año que la crisis de la eurozona es
fundamentalmente una crisis de confianza. Según Joseph Stiglitz,
premio nobel de economía, la actual crisis surge de un catastrófico colapso en
la confianza. Según él: los mercados financieros penden de la confianza y es la
confianza que ha sido erosionada. La confianza es la condición de posibilidad
del mercado. Algunos postulan que la energía que mueve la economía, la mano
invisible de Adam Smith no sería otra cosa que la confianza de las
personas al llevar a cabo un negocio. Sin esta energía, la maquinaria se
detiene, entra en crisis. En todo caso, salvo muy raras excepciones, todos los
análisis que identifican las crisis con la erosión de la confianza y la
necesidad de su reconstrucción dan por sabida la confianza, como si se tratara
de un concepto obvio, claro, no problemático. Pero si no fuese problemático, su
solución sería también obvia y no estaríamos como estamos.
No
voy a entrar en los análisis académicos que son muy interesantes, pero no
tenemos tiempo. Sólo quiero plantear la pregunta: ¿Será que en Venezuela
estamos ante en una crisis de confianza en los lideres y en la
politica o estamos en una zona de confort ficticia, la cual nos tiene
paralizados o somos extremadamente pacientes aguardando que las cosas sucedan
como esperando un milagro exterior?
Nadie
puede dudar de que estamos descontentos con la oposición venezolana porque
hemos salido a la calle, votado en elecciones, realizado un sinfín de
protestas, para salir de esta dictadura que nos mata y hasta ahora nada hemos
logrado y el régimen sigue atornillado en Miraflores y burlándose de todos
nosotros. Pero ahora, estamos como en neutro, recluidos en las casas por la
culpa de la pandemia tanto dentro del país o en el exterior, esperando que algo
pase, sin echar ni para adelante ni para atrás, viendo los toros desde la
barrera pero sin meternos en nada. Y no nos damos cuenta de que así no
tendremos apoyo porque nadie auxilia a quien no lo solicita. Lo que necesitamos es perseverancia e
insistencia hasta conseguir el propósito deseado. Nos quejamos de la
improvisación de la oposición que solo reacciona ante la agenda del régimen
pero ahora tenemos una realidad ante la cual nos toca tomar posición.
La
realidad es que estamos ante dos escenarios concurrentes y opuestos: la
convocatoria a elecciones el 6D y la consulta popular del 7-12D. Nadie podrá
negar que estamos ante una situacion bien delicada aunque a algunos les parezca
algo inútil, trivial y hasta ridículo. Me atrevo a pensar que las claves de
lectura de la realidad han cambiado. Especialmente las que tienen que ver con
la relación con el mundo, con los demás y con uno mismo, es decir, la confianza.
Esto porque la confianza no es un añadido de las relaciones humanas, sino su
componente fundamental, su estructura.
La
confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo
o de algo. También se trata de la presunción de uno mismo y del ánimo o vigor
para obrar. Partiendo de dicha acepción nos encontramos con una serie de
términos que también emplean el concepto que ahora estamos analizando. Este
sería el caso, por ejemplo, de la expresión “abuso de confianza”. Con ella lo
que se quiere expresar es que alguien al que le hemos dado nuestro respaldo y
crédito en todo momento y se ha aprovechado de esa circunstancia, consciente o
inconscientemente, y sentimos que se ha burlado de nosotros.
De
la misma manera, tampoco podemos pasar por alto que existe otro término que de
igual modo emplea la palabra que ahora nos ocupa. Se trata de “voto de
confianza”. Con esta expresión lo que se quiere dejar de manifiesto es
que alguien autoriza a otra persona para que lleve a cabo una acción
determinada. No obstante, esa misma expresión se utiliza en el ámbito político
cuando se hace un llamado, por ejemplo, a una consulta popular y la ciudadania
lo atiende participando en la misma. Precisamente dentro del citado sector
político, está también la expresión “cuestión de confianza”. Con ella se viene
a hacer referencia a un proceso por el cual el jefe del Estado o el gobierno
son analizados por el resto de los miembros de la cámara legislativa para,
mediante una votación correspondiente, dictaminar si deben seguir o no
realizando sus funciones.
Comparto
totalmente lo dicho recientemente por Miguel Albujas, Director del Instituto de
Filosofía de la UCV, “nos guste o no nos guste, la única fortaleza de oposición
que tenemos, para bien o para mal se llama Juan Guaidó. Su fortaleza viene de
su liderazgo sereno, valiente y firme, del apoyo de la Asamblea Nacional, del
casi unánime respaldo de la comunidad internacional y, por supuesto, de los
venezolanos que lo apoyamos”. Nos quejamos continuamente de que la oposición no
tiene ni estrategia ni plan. Pues ahora, más nadie tiene un plan así que luce
lógico y razonable darle un voto de confianza a la consulta
popular convocada por Juan Guaidó y respaldada por la comunidad internacional.
El
concepto de Unidad es un concepto abstracto que se utiliza para
designar a todo aquello que se encuentra de manera uniforme, unido y semejante
en el mundo. Una acepción de Unidad es el valor humano de mantenerse unido y
solidario con otros grupos de personas. En todos los sectores sociales y
humanos es fundamental destacar el valor de la unidad, del trabajo en
equipo, del convencimiento real que necesitamos unos de otros, que nos
tenemos que apoyar para poder conseguir nuestra metas y objetivos, no podemos
vivir al margen de los demás, sino que debemos crear siempre puentes de unión
para que podamos vivir juntos y en armonía, y no solo llevándose bien, sino
también buscando la unión.
En
la Unidad concentramos la energía, y dirigimos el pensamiento, nuestras ideas,
y para ellos nos marcamos un objetivo claro, donde queremos llegar, y entonces
es cuando los que trabajan en el mismo proyecto unen las fuerzas. Para poder
trabajar en equipo es importante no pensar solo en un uno mismo, es vital dejar
el exceso de ambiciones, e ir con mucho cuidado con lo que significa la
competitividad. Esforzarse por hacer las cosas bien, pero mirando el bien común
y la razón, el objetivo marcado para el trabajo en equipo.
Nuestra
sociedad hace aguas en lo que llamamos los valores, es decir, a aquello que yo
le doy importancia y por lo tanto tiene valor en mi vida, y si hay valores,
estos se encuentran devaluados o desordenados, el yo por encima del colectivo.
Se debe implicar a toda la sociedad, a todos los miembros, de cualquier edad y
condición, para ello hay que apostar por la generosidad de unos con otros, de
la necesidad de unir nuestras fuerzas y tener bien claro el objetivo común por
encima de los particulares de cada uno.
La
palabra del momento vuelve a ser Unidad. Por encima de las diferencias, por
encima de las preferencias y gustos personales. Siempre ha sido un tema de
Unidad. Allí están nuestros mayores logros. Nuestros grandes éxitos. Sólo
unidos hemos derrotado al régimen. Es verdad que solos no podemos y que es
necesario contar con el respaldo de la comunidad internacional pero para que
estos países nos ayuden debe existir una base legal y eso es precisamente lo
que se quiere con la Consulta Popular, leamos bien la pregunta tres
…Ordena usted adelantar las gestiones ante la comunidad internacional para
activar la cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar
nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los
crímenes de lesa humanidad? Está claro que estamos pidiendo mano dura y la
Asamblea Nacional necesita de nuestra autorización para pedir esa ayuda
internacional.
Antes
de definir el término Solidaridad es necesario establecer su
origen. Este concepto proviene del término del latín solidus” que significa
solidario y que hace referencia a una realidad homogénea, entera y unida donde
los elementos que conformaban ese todo eran de igual naturaleza. De este modo,
el concepto de solidaridad describe la adhesión de modo circunstancial a una
causa o a proyectos de terceros. El término se utiliza en forma habitual para
denominar una acción de perfil dadivoso o bienintencionado. De todas maneras,
su raíz etimológica hace referencia a un comportamiento in-solidum, es decir,
que se enlazan los destinos de dos o más personas. Por lo tanto, ser una
persona solidaria no se limita al ofrecimiento de ayuda, sino que implica un compromiso
con aquel al que se intenta ayudar en su proyecto.
El
sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción,
límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de
afiliación política. La única finalidad de la solidaridad puede apuntar al ser
humano en estado de necesidad. De todas formas, el uso del término ha quedado
desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing
solidario. La verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a
cambio y sin que nadie se entere. Ser solidario es, en su esencia, ser
desinteresado. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad.
Como
nos dijo Juan Pablo II, “La solidaridad no es un sentimiento
superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien
común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente
responsables de todos”. La solidaridad es un valor por excelencia que se
caracteriza por la colaboración que existe entre los individuos, lo que sin
duda permite lograr la superación de los más terribles desastres, como es el
caso de Venezuela por culpa del actual régimen tiránico y la situacion de
guerra interna pues, según el Observatorio Venezolano de Violencia, en su
último informe sobre Venezuela, en 2019 se registraron 16.506 muertes
violentas, una tasa de 60,3 homicidios por cada 100 mil habitantes. Un valor
esencial para compartir entre todos los venezolanos para salir de la crisis y
el caos en que se vive en el país.
La
solidaridad es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa o al interés
de otros, por ejemplo, en situaciones difíciles. Cuando dos o más personas se
unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, se habla de
solidaridad. La solidaridad es compartir con otros tanto lo material como lo
sentimental, es ofrecer ayuda a los demás y una colaboración entre las
personas.
La
Consulta nacional de Venezuela de 2020 busca el apoyo a mecanismos de presión
para realizar elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y
verificables, así como el rechazo de las elecciones parlamentarias de Venezuela
de 2020 y el apoyo a gestiones que permitan «el rescate de la democracia, la
atención a la crisis humanitaria y la protección contra los crímenes de lesa
humanidad». De hecho esas son la base de las tres preguntas:
¿Exige usted el cese de la usurpación de la
presidencia de parte de Nicolás Maduro y convoca la realización de elecciones
presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables?
¿Rechaza
usted el evento del 6 de diciembre organizado por el régimen de Nicolás Maduro
y solicita a la comunidad internacional su desconocimiento?
¿Ordena
usted adelantar las gestiones necesarias ante la comunidad internacional para
activar la cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar
nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los
crímenes de lesa humanidad?
En
este sentido, se puede citar como símbolo y ejemplo de solidaridad
la Consulta Popular convocada por Juan Guaido y respaldada por la comunidad
internacional ya que la oposición está a punto de convertirse en clandestina; que
pasará cuando Juan Guaidó y toda la actual asamblea nacional sea apresada o
pase al exilio o la clandestinidad… no
habrá nadie que quede para liderar las cenizas. La solidaridad de todos con
nuestro voto de confianza y la unidad de trabajo en equipo, en este ejemplo, es
sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, que al perseguir una causa justa cambiará nuestro país, lo hará mejor, más habitable y digno.
Hemos leído expresiones relacionadas con los actos políticos previstos por el usurpador y el Presidente interino . A medida que se acercan las fechas, nos damos cuenta de que la población e general repudia las elecciones parlamentarias llamadas por la asamblea constituyente, a la que no corresponde esa convocatoria.
ReplyDeleteEl segundo acto es la consulta para que los ciudadanos respondan si exigen el cese de la usurpación por Nicolás Maduro y convocan a que se realicen elecciones presidenciales justas.
Sencillo y necesario.