El empoderamiento de las mujeres y su papel en la historia ( Gustavo Gonzalez Urdaneta )

 

El empoderamiento de las mujeres y su papel en la historia

Gustavo Gonzalez Urdaneta

Miami 8 enero 2021

 

La presencia activa de las mujeres en todos los campos constituye un dato cuantitativo de la realidad, pero esta circunstancia no se corresponde ni guarda correlación alguna con la participación proporcional cualitativa de género. Persiste todavía en el ideario social colectivo, la creencia arraigada que ciertos niveles jerárquicos están reservados a los hombres como patrimonio exclusivo de su género. Fenómeno que alcanza mayor significación y nitidez en la vida pública y política, por encontrarse vinculados estos espacios, con el núcleo de las posiciones imaginarias o simbólicas que sostienen el funcionamiento de la sociedad.

 

Y si hablamos de género, entendido éste como una construcción sociocultural, habría que recordar que no siempre este ordenamiento social funcionó de una manera tan asimétrica. En sociedades más primitivas, la relación hombre-mujer era bastante más igualitaria, como lo ejemplifican nuestras civilizaciones precolombinas, donde las mujeres indígenas cumplían un rol destacado dentro de la comunidad, teniendo una participación directa en las decisiones y en la economía del grupo. Entre los mayas, la mujer manejaba los mercados al punto que los hombres tenían vedado el acceso a las ferias. En los Incas y Aztecas - donde peor estaban las mujeres éstas tenían mayor relevancia que la mujer de la sociedad feudal europea.

 

Pero el choque de civilizaciones que produjo la conquista y colonización de América sometió a las aborígenes relegándolas a un rol secundario en la sociedad colonial, considerándolas como seres débiles e inferiores por naturaleza, quedando su función reducida a reproductoras de la especie. La ideología patriarcal y el "derecho castellano", impusieron los estereotipos de género en estas tierras, implantando usos y costumbres que seguían el derecho canónigo establecido en el Concilio de Trento, con todas las limitaciones jurídicas que tenían las de su género en España, es decir, no tenían derechos que pudieran ejercer, ni leyes que regularan la capacidad civil por sí; las solteras eran representadas por el padre o hermano, y las casadas por el esposo, con una educación muy limitada que alcanzaba a las niñas hasta los 10 años, orientándose su formación para ser exclusivamente buenas esposas, madres y actuar en sociedad. El modelo de familia se estructuró en torno al hombre como jefe de hogar con facultades absolutas, permaneciendo esta estructura casi inalterable en todo el siglo XIX.

 

Como lo señala la teoría política, tres grandes tradiciones marcaron el gradual proceso histórico evolutivo: el siglo XVIII con su etapa de adquisición de los derechos civiles (derecho a la propiedad, a la libertad de expresión, el acceso igualitario a la justicia, a la autonomía personal, etc.); el siglo XIX avanza hacia los derechos políticos (el derecho a participar en el ejercicio del poder político, "elegir y ser elegido", derecho a peticionar); mientras que en el siglo XX se accede a los derechos sociales, económicos y culturales.

 

Si consideramos a la Revolución Francesa como el primer gran hito histórico para los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano, abriendo el mundo de la política y su cultura hacia nuevos modelos, el segundo gran hito impulsor de cambios de paradigmas lo encontramos en el año 1948, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas sanciona la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pieza clave fundamental que, junto al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, constituyen la piedra angular que conforma la Carta Internacional de Derechos Humanos, al que se suma la Declaración Americana de los Deberes y Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Todos estos documentos, componen los nuevos instrumentos de la llamada "cultura de los derechos humanos", los que instalan a nivel "universal" reglas jurídicas internacionales, reconocidas como tales por todos los gobiernos en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos realizada en Viena en 1993.

 

Un tercer hito histórico podría establecerse tras la caída del Muro de Berlín, hecho que promueve la desaparición del sistema bipolar bajo la supremacía hegemónica de los Estados Unidos, y en donde el fenómeno de la globalización impone en el mundo nuevos paradigmas. Fenómeno que si bien trae consigo una cultura signada en la preponderancia de los valores de la democracia y los Derechos Humanos, conduce a su vez a una suerte de dicotomía involutiva de los derechos fundamentales de las personas. La integración mundial ha avanzado vertiginosamente, pero en un proceso desigual y desequilibrado afectando regiones, países, empresas y personas dentro de un esquema de ganadores y perdedores, donde se concentra el poder y se margina a los pobres.

 

Como respuesta a los brutales crímenes perpetuados por el nazismo durante la segunda guerra, la defensa y protección de los Derechos Humanos aparecen como una cuestión central en la agenda internacional, convirtiéndose su afirmación en una aspiración común a valores superiores para construir una sociedad más libre, justa e igualitaria. En tal sentido, la temática de la "Mujer" surge como uno de los grandes temas específicos, por la profunda desigualdad existente entre los géneros, que frena el avance integral de la humanidad hacia un desarrollo humano sustentable basado en la justicia y la equidad. Paradoja que se da en un mundo en pleno proceso de cambio y de transformación de valores, pero convulsionado por la pobreza, la violencia, las guerras fratricidas y el fanatismo del terrorismo internacional.

 

El empoderamiento es una palabra que proviene del inglés. Significa dar poder a un grupo sometido y hacer visible su nuevo estatus. El concepto entró a formar parte del lenguaje político corriente tras la Conferencia de Pekín de 1995 al objeto de promover la igualdad legal entre hombres y mujeres. Esto vino acompañado de una intervención de los Estados en la vida pública y privada de la gente, y de campañas de sensibilización. En estas tareas de propaganda se miró a la Historia para encontrar argumentos llevando al pasado las preocupaciones de hoy. La conclusión ya estaba prevista: la clave de la Historia de la Humanidad era que se trataba de la historia de una opresión, la del hombre sobre la mujer. El sexo femenino había estado invisibilizado y sometido. La misión era corregir la sociedad y transformar la mentalidad haciendo retroceder al hombre de hoy y empoderando a la mujer.

 

Mas allá de las discusiones teóricas planteadas por distintas corrientes feministas, interesa reconocer las prácticas concretas de discriminación ejercidas en una sociedad que se autodefine como democrática. Sabemos que como sucede en otras cuestiones, hombres y mujeres no se han incorporado de la misma forma, ni de la misma manera, en los procesos de producción y distribución de la riqueza y del poder. Las tareas y funciones femeninas fueron siempre subvaluadas o invisibilizadas dentro de la sociedad civil y política, por estar ellas ligadas a nociones de legitimidad y reconocimiento de las prácticas autorizantes de la propia cultura. Estos códigos de evaluación asimétricos generados en todos los campos, han jugado un papel determinante para el funcionamiento y supervivencia de las estructuras discriminatorias basadas en el sexo, de allí que resulte importante poder detectarlas y reconocerlas, aún en sus manifestaciones más sutiles, para lograr su desarticulación.

 

En clave histórica, el desarrollo del proceso social de la mujer estuvo marcado por esa concepción patriarcal, la cual autoimpuso ese rol tradicional de sumisión que ha marcado negativamente a la condición femenina, quedando relegada y en posición subordinada frente al varón. Situación reforzada por otro lado, por una educación para "el hogar" que institucionalizó su rol privado y doméstico en la sociedad, pero sin incentivos para su ingreso al mercado del trabajo, ni al mundo público y político. Orden social indiscutido que comienza a resquebrajarse, cuando la mujer comienza a insertarse al área laboral del trabajo asalariado. Hecho que se produce cuando se pasa de la era agraria a la industrial, la que marca en términos económicos, la entrada definitiva del mundo a la modernidad y al sistema capitalista.

 

El informe, titulado "El empowerment de las mujeres: midiendo la brecha mundial entre los géneros", abarcó a los 30 países de la OCDE-Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (son los países más desarrollados del mundo) más otros 28 países de zonas emergentes. Y según la información dada a conocer fue realizado en base a indicadores de "información dura" producido por organizaciones internacionales y también en encuestas de opinión realizadas por el Foro Económico Mundial. Mide el tamaño de la brecha que separa a hombres de mujeres en cinco áreas: participación económica (salarios iguales por el mismo trabajo), oportunidad económica (acceso al mercado laboral no restringido únicamente a puestos mal remunerados y poco calificados), participación política (representación femenina en las estructuras de toma de decisiones), logros educativos (acceso a la educación), y salud y bienestar (acceso a la salud reproductiva).

 

De acuerdo con los resultados obtenidos, Suecia, Noruega, Islandia, Dinamarca y Finlandia lideran el ranking. Son los países cuya brecha entre género es más chica. "En esos países —caracterizados por sociedades muy liberales, con un impresionante récord de apertura y transparencia en sus gobiernos y amplias redes de protección social— las mujeres tienen acceso a una vasta gama de oportunidades educativas, políticas y laborales. Y disfrutan de un estándar de vida más alto que sus pares en otras partes del mundo", dice el informe. Y si bien ningún país logró borrar las diferencias todavía, los países nórdicos aparecen claramente como los más avanzados y los únicos capaces de convertirse en un modelo a seguir. América Latina no tuvo un buen desempeño en general, con la excepción de Costa Rica, que quedó en el puesto 18 junto con los países de Europa oriental. El propósito del estudio es que los países identifiquen sus fortalezas y debilidades y, además, que aprendan de otras naciones más exitosas en cuanto a la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres.

 

El desarrollo del proceso histórico nos ha mostrado el marco en el cual se inscribieron las luchas desplegadas por las mujeres para conquistar el poder de autodeterminación, y aun cuando todavía persiste la discriminación y postergación de la mujer, los avances logrados en este campo, permitió franquear finalmente el umbral de la subordinación, rompiendo el famoso "techo de cristal" que la oprimía, para pasar a ser sujeto de derechos, irrumpiendo en el escenario público como nuevos actores sociales, políticos y económicos que tienen voz y visibilidad.

 

Dos aliados principales han tenido las mujeres en sus luchas reivindicativas, por un lado, la consolidación de la democracia como sistema de gobierno, y por otro, la afirmación de los Derechos Humanos en el plano internacional. Ambos dieron las bases de sustentación necesarias para concretar tales logros. Sin embargo el argumento democrático se ve seriamente cuestionado en sus fundamentos, en tanto persistan las prácticas discriminatorias, y en tanto el principio igualitario se mantenga como uno de los tantos enunciados proclamados pero no cumplidos. Por ello hay que continuar avanzando para que la condición ciudadana de la mujer se ejerza en plenitud, desestructurando viejos estereotipos culturales basados en la jerarquización de los géneros, los que impiden que hombres y mujeres convivan en una sociedad más equitativa, donde prime la complementariedad de los sexos y no su confrontación, el reconocimiento y valoración de la especificidad femenina y no su desvalorización.

 

"No existe la sociedad como tal; existen hombres y mujeres individuales, y familias". Margaret Thatcher

 

 

 

 

Comments

  1. No hay duda de que aun reconociendo toda la participacion creciente de la mujer en las actividades que eran , en el pasado, solo ejercidas por hombres, todavia falta Camino por recorrer sobretodo en las sociedades machistas. Tambien hay que tener confianza y seguridad de que el mundo seguira cambiando y la mujer tendra cada vez mas participacion en la sociedad . Solo falta recordar la expresion de alguien muy respetada: " "Pasaran muchos annos, y no sera en mi tiempo, en que una mujer llegue a ser primer ministro de la Gran Bretanna".
    Margaret Thatcher.
    Oscar H Rodriguez

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  2. Querido Gustavo: como siempre, es poco felicitarte por lo excelente de tus artículos, pero este último, además de la profundidad del contenido, como es habitual en los mismos, tiene una gran importancia didáctica ejemplar, ya que con un lenguaje muy sencillo, le comunicas al lector la necesidad de una apertura de conciencia, para que ¨hombres y mujeres convivan en una sociedad más equitativa, donde prime la complementariedad de los sexos y no su confrontación, el reconocimiento y valoración de la especificidad femenina y no su desvalorización.
    "No existe la sociedad como tal; existen hombres y mujeres individuales, y familias". Margaret Thatcher¨
    Razón por la cual, usando el lenguaje de las Redes Sociales, este artículo, lo debemos hacer VIRAL

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  3. Excelente e instructivo articulo, escrito con abundancia de datos y precision, tocando un tema importante en el discurso actual. El genero como construcion social es, en mi opinion, un llamado de alerta ante fenomenos culturales complejos y hasta divisivos. Porque el papel de la mujer es secundario en las tres religiones monoteistas es una pregunta que merece atencion. En sociedades primitivas la figura de la diosa-mujer, simbolo de fecundidad en todos los sentidos, era pivotal. Este articulo de Gustavo abre muchas avenidas de reflexion.

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  4. Fabuloso artículo papi, sabemos que lograr la igualdad de géneros en muchos países aún hay mucho camino por recorrer, pero piezas como esta son las que granito a granito se van haciendo el cambio. Me encantó especialmente como enmarcas la evolución por épocas, dejando evidenciado que la mujer es pilar en la sociedad y no solo en el entorno familiar. Gracias en nombre de todas las mujeres.

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