El calentamiento social, el cambio climático y la justicia social (Gustavo González Urdaneta)
El calentamiento social, el cambio climático y la justicia
social
Gustavo González Urdaneta
Miami 7 octubre 2021
Las analogías
entre el calentamiento global-cambio climático y el calentamiento social son
posibles porque el estallido social tiene la misma estructura que la catástrofe
ecológica: ambos han tenido una cocción lenta que los hacía casi
imperceptibles, hasta que finalmente explotan y paralizan la vida cotidiana
como la conocemos. Ambos, también, venían anunciándose hace tiempo, dando pequeñas
señales que habíamos preferido pasar por alto.
El calentamiento
social sucede cuando aumenta la frecuencia de conexión entre personas
geográficamente separadas que encuentran temas adictivos de interés comunes y
las redes sociales tienen esos resultados pues se usan tal como se las
concibió, tal como se las diseño que supone que uno tiende a conectarse con
personas afines. Es decir, el efecto acumulativo es mucho más parecido al
calentamiento global: omnipresente, sutil, implacable y, sobre todo, causado
por nuestras propias acciones e inclinaciones.
Este no es un
tema nuevo, existen articulos sobre el mismo desde hace tiempo pues no se puede
luchar contra el cambio climático si no se lucha al mismo tiempo por la
justicia social. No hay una lucha antes que la otras porque todas están
profundamente ligadas. Las consecuencias del cambio climático, de la sobre
explotación de recursos y la revolución digital, entre otras, harán agravar y
agudizar más las inequidades de la sociedades. La motivación reciente de este
artículo es el libro Social Warming (Calentamiento Social) escrito por
el periodista británico Charles Arthur en junio 2021.
Lo innegable es
que el mundo está cambiando y no hay forma de evitarlo. Todavía no sabemos cuál
será su magnitud, profundidad y complejidad ni cómo evolucionará, pero el
cambio será diferente a todo lo anterior y transgredirá todo el ámbito político
incluyendo los sectores público, privado, académico y la sociedad civil. La cuarta
revolución industrial o revolución digital (RD) está en curso y no hay ninguna
duda pues conceptos como automatización, aprendizaje automático, computación
móvil, redes sociales e inteligencia artificial, ya no son futuristas, forman
parte de nuestra realidad.
Las revoluciones
industriales anteriores nos han demostrado que, si las empresas y las
industrias no se adaptan a las nuevas tecnologías, tendrán dificultades y, peor
aún, no prosperan. El cambio para introducir la RD es inevitable, no opcional y
las posibles recompensas serán asombrosas: un mayor nivel de vida, mejor
seguridad y protección y gran aumento de la capacidad humana. A muchas
personas, estos cambios le dan terror, pero creo firmemente que estas
innovaciones harán que la industria y el mundo tendrán mayor resiliencia y
serán mejores. Lo confirma la historia.
Durante dos
siglos se ha instaurado un modelo económico que nunca contempló límites y que se
basa en una creencia que podemos extraer recursos naturales de manera
indefinida y por lo tanto tener un crecimiento indefinido, siempre se podrá
crecer. La primera mala noticia es que los mercados no pueden aumentar la
cantidad de petróleo disponible, modificar el diámetro de la tierra, la
estructura agua-tierra o los límites de la atmósfera, son las leyes físicas las
que deciden. La segunda mala noticia es que todos nos tenemos que “poner a
régimen” o al menos si queremos una tierra que permita vivir hoy en día a 7 mil
millones de personas y en 2050 a 9 mil millones de personas. No hacerlo, es
dejar el camino libre a otros modos más desagradables de control de la
población que puedan permitir a sólo un cierto puñado de personas vivir con
mayores privilegios, la hambruna o la guerra.
La magnitud de
la brecha actual entre los más ricos y el resto es escandalosa. Nos hemos
instalado en un círculo vicioso cuya dinámica se fundamenta en el control que
los más ricos ejercen sobre el poder político. Son abundantes los casos de
países en los que los gobiernos no gobiernan para la mayoría, sino para
favorecer a la élite de la que forman parte. En muchas ocasiones las decisiones
políticas sobre inversiones y gasto público no se rigen por criterios de
justicia social, sino de conveniencia y connivencia. Las políticas adoptadas por muchos gobiernos,
en el norte y en el sur, abocan a millones de personas a vivir en una situación
de pobreza perpetua.
Los dos primeros
objetivos de desarrollo del milenio son terminar la pobreza extrema y lograr la
educación primaria universal antes del 2030. Estas dos metas están
estrechamente relacionadas entre sí. Para reducir la pobreza, ejercer el
derecho a la educación es fundamental. Los líderes mundiales se reunieron en la
sede de las Naciones Unidas para abordar la disparidad en 2015 y establecieron
17 Objetivos Globales para terminar con la pobreza extrema para 2030. Objetivo
Global 4: Educación de calidad tiene como objetivo "acabar con la pobreza
en todas sus formas en todas partes". Entre los problemas a afrontar al
respecto está como lograr romper el círculo vicioso de la pobreza, que la
educación sea un derecho humano básico inalienable y reconocer que es una parte
vital del desarrollo sostenible.
No debemos
olvidar que el petróleo jugó un papel principal en la gran crisis económica de
2008 y que muchos de los movimientos sociales recientes (Chile, Ecuador, Haití,
Francia) han tenido que ver con el petroleo y sus derivados bien sea por
razones de precios, subsidios o abastecimiento. Igualmente, está bastante
documentado que la sequía que afectó Siria, Israel, Palestina y parte de Egipto
durante los años 2006 y 2010 fue uno de los desencadenantes del levantamiento
en Siria para dar origen a la guerra civil en 2011 marcada por un mal gobierno
además de políticas agrícolas y ambientales insostenibles.
Las energías
fósiles y en particular el petróleo, han sido nuestra droga. Siguen siendo el
80% de nuestra fuente energética a nivel mundial y como cualquier droga tiene
efectos positivos en el corto plazo. Nos ha permitido ir más lejos, más rápido,
alimentar a más gente por menos y construir el mundo globalizado actual que
tenemos. Estamos conscientes que la droga ha comenzado a acabarse y que podríamos
estar en vía de una gran crisis tal vez para el 2050 con el agravante de que los
más afectados serán los más pobres. Adicionalmente a tener mayores dificultades
al acceso, tenemos los efectos desagradables asociados a los gases de efecto
invernadero que ya han comenzado a acelerarse, sequías, huracanes, olas de
calor, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, incendios y un largo
etcétera.
En un mundo
donde el diez por ciento de desempleo cuenta como una gran recesión y el 20 por
ciento sería una emergencia global, los robots bien pueden realizar una cuarta
parte o más de todo el trabajo y la pérdida de empleos durante la revolución
digital se acelerará en solo décadas. Hay que tener presente que estamos en un
mundo de corporaciones multinacionales altamente sofisticadas que persiguen las
ganancias sin piedad. Y la Inteligencia Artificial (IA) será la tecnología más
rentable que el mundo haya visto jamás.
Los dos
acontecimientos más importantes del siglo XXI serán el desempleo masivo
impulsado por la IA y el cambio climático (CC) impulsado por los combustibles
fósiles, y la IA bien podría resolver el problema del CC si evoluciona rápido.
Después de todo, el mundo ya tiene la mayor parte de la tecnología necesaria
para producir energía limpia eólica y solar, aunque se requiere un enfoque más
sistemático para integrar las fuentes de energía renovables en una red
inteligente global y, en poco tiempo, los niveles de IA superiores a los
humanos podrían ayudar a los científicos a desarrollar finalmente el santo
grial de la energía limpia: la fusión nuclear.
Nada de esto
sucederá de inmediato. La tecnología de hoy es para la verdadera IA como lo era
Wright Flyer para el transbordador espacial. Durante las próximas dos décadas,
los movimientos globales más importantes serán todos los sospechosos habituales,
pero después de eso, la IA comenzará a hacer que parezcan triviales. Puede ser
imposible detener el desarrollo de la tecnología, pero es posible entender lo
que viene y prepararse para una respuesta inteligente.
En gran parte de
la historia mundial, la principal fuente de inseguridad fue la naturaleza y en
dichas sociedades, como señaló Marx, el sistema económico se orientaba a la
estabilidad y el estancamiento. Las
sociedades capitalistas, por el contrario, se han orientado hacia la innovación
y el dinamismo, hacia la creación de nuevos conocimientos, nuevos productos y
modos de producción y distribución. Todo esto ha cambiado el lugar de
inseguridad de la naturaleza a la economía.
La desigualdad
presente en el desarrollo de nuestras facultades convierte la desigualdad en un
problema social y no puede observarse meramente como un fenómeno natural. Esa desigualdad proviene de asimetrías en el
acceso a los recursos naturales, bienes económicos, información general y
conocimientos. Se ha comprobado que no
es el nivel de renta sino la desigualdad económica el factor explicativo
principal. Por lo que entre los países más desarrollados e igualitarios, el
mejor comportamiento proviene de una serie amplia de índices de bienestar
social.
El estado de
bienestar se abrazó en respuesta al desempleo masivo y las privaciones
producidas por la gran depresión y el éxito político del comunismo y el
fascismo, lo que convenció a muchos demócratas de que demasiada inseguridad era
una amenaza para la democracia capitalista misma. Si no se abordan, la
creciente desigualdad y la inseguridad económica pueden erosionar el orden
social y generar una reacción populista contra el sistema capitalista en
general. Más allá de los acontecimientos o factores que inician movimientos
para una mayor justicia social, son señales de consecuencias más profundas que
comenzamos a evidenciar cada vez más, ligadas al mismo modelo que ha generado
sociedades desiguales y que ha sobreexplotado los recursos naturales y que
tendrán efectos catalíticos en la inestabilidad social. Estas consecuencias son
y serán agravantes en los estallidos sociales o peor, en colapsos totales.
El calentamiento
social es entender el nexo entre el cambio climático y la justicia social, no
se pueden disociar ni tratar cada uno de manera aislada. Es cómo los
terremotos, hay lugares donde existe mayor probabilidad que puedan ocurrir pero
no se puede predecir exactamente dónde, o que tan fuerte será o si ocurrirá
este año, en 10 años o en 25 años. Lo que sí se puede decir es que cuando más
se tiende a resistir, más violento será.
La misma ceguera
que tenemos hacia las plantas es la que teníamos respecto de las injusticias;
el mismo desdén hacia las plantas de tratamiento de aguas es el que mostrábamos
hacia la desigualdad económica. Las mismas estrategias químicas que se utilizaban
para mantener verdes los jardines suburbanos son las que se utilizan para
mantener el orden público y dispersar manifestantes en las ciudades (pesticidas
en el primer caso, bombas lacrimógenas en el segundo).
La misma
relación con la naturaleza como cantera de materias primas es visible en
aquellas relaciones laborales que entienden al trabajador como un recurso
humano explotable, lo que lleva a la ruptura de la cohesión social. El mismo
desarrollo que arrasa los paisajes naturales es el que también arrasa con la
naturaleza humana y lleva a la alienación. Y así hasta
el tema de calentamiento social recién expuesto por Charles Arthur.
La mayoría de
las conversaciones de las redes pueden ser positivas pero ignoran lo
verdaderamente importante pues los algoritmos asocian a la gente según sus
intereses, ignorando sus motivaciones y el problema importante es el resto de
cada una de las conversaciones. El algoritmo de las redes, que es un conjunto
de instrucciones, no distingue entre bebés o neonazis, entre crochet y rifles
de asalto, música clásica y supremacía blanca o cualquier otra forma de
violencia. Inicialmente, los algoritmos no podían distinguir entre un grupo que
quería reunirse a jugar bolas criollas y un grupo que quería reunirse para ir a
golpear la gente. Los efectos secundarios que eso cause no serían problemas de
las redes y mucho menos de sus empresas.
Las
consecuencias indeseadas de las redes sociales afectan a unos 3.000 millones de
usuarios, más que los 2.650 millones de la pandemia. Las sociedades funcionan
mejor cuando tienen objetivos en común que unen a las personas, en realidad las
plataformas funcionan en la dirección opuesta al brindar maneras de descubrir
las diferencias. Eso, es el calentamiento social: “El efecto de fondo que hace que
la gente se concentre en sus diferencias en lugar de en aquello que tiene en
común”; no advertimos el punto a partir del cual las cosas cambian para peor.
El interés de las redes es alejar al usuario de la diversidad que encontraría
en el mundo real, mantenerlo más tiempo en la plataforma y monetizar esa
permanencia.
Debemos
recordar, que el no haber o dejar de hablar de una amenaza no la hace
desaparecer. Sigue ahí, avanzando en silencio mientras miramos atónitos lo que
pasa en la naturaleza, en la desigualdad económica y de justicia, en el orden
público, el fuego en nuestras ciudades y así sucesivamente. Y tampoco debemos
olvidar que no fueron ni los animales ni los vegetales los que acuñaron
conceptos como ecología o economía. Nosotros, los humanos, somos los causantes
de todo, lo bueno y lo malo. Fuimos, de hecho, los causantes del calentamiento
global. Es de esperar que eso no queme el último cartucho que nos queda:
nuestra propia humanidad y sus derechos.
Habrá que tomar
medidas que beneficien el planeta y a los más necesitados. El esfuerzo y las
acciones para luchar contra el cambio climático deben hacerse teniendo como
principios la justicia y la igualdad. Esto no es evidente y requiere un estudio
caso a caso. Por ejemplo, lo sucedido en Francia con los chalecos amarillos,
que comenzó con la subida del impuesto sobre el carbono, que es un impuesto
medioambiental que desalienta las emisiones contaminantes haciendo pagar más en
función de las emisiones. Esta medida no fue acompañada con medidas que
permitan mejorar los transportes públicos además de afectar directamente el
presupuesto de gente que no tiene otra opción que usar el auto para ir a
trabajar, especialmente la gente de regiones y ciudades pequeñas.
Por supuesto quién
se ve más impactada, es la gente con menos recursos. Se sumó al descontento que
el impuesto no aplica a los aviones, que dicho sea de paso, contaminan más y es
la gente más rica que lo utiliza más o el hecho que se aprobara una reforma
para disminuir el impuesto a la fortuna, en montos comparables a lo que se
esperaba recaudar con la subida del impuesto del carbono. Todo esto despertó la
rabia por la injusticia de la medida. Una medida que por principio
medioambiental es correcta pero que debe poner atención en cómo es
implementada.
No hay
soluciones milagrosas, lo que si podemos afirmar es que debemos realizar una
repartición equitativa de los recursos y beneficios como también de las
externalidades negativas. Cambiar la lógica de la extracción y ganancia a corto
plazo para unos pocos por una que piense a largo plazo invirtiendo en la
sociedad y pensando para el bien del planeta. Requiere por supuesto de una
nueva organización a nivel de país que hará frente a una economía que tarde o
temprano se contractará. No se contractará porque el mercado lo diga, se
contractará porque habrá menos recursos para más gente. La economía deberá
avanzar más lenta y mejor repartida, articulando lo social y lo ecológico para
cambiar nuestro modo de vida. Entre más esperaremos, más probable que nos
desestabilicemos y surja un voto populista, aprovechando un error en la
atribución de las causas.
Hay algunas
propuestas de un nuevo pacto social que debe pensar a largo plazo y para el
bien del planeta. Un pacto que sea coherente con un futuro que será cada vez
más complicado, que nos permita estar mejor preparados, resilientes y tenga
como principios la justicia social y ambiental. Hemos avanzado rápido pero
avanzar rápido no nos llevará necesariamente más lejos.
“Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas” Martin Luther King
“Todo lo que
hagamos planteará problemas en el futuro, pero eso no debería echarnos atrás”
Mark Zuckerberg
Querido Gustavo: excelente tu artículo, el cual nos ha hecho reflexionar profundamente, sobre los cambios que debemos realizar en primer lugar nosotros, para de esa manera, poder asimilar esos cambios que vendrán como tu nos lo estás señalando; y en los cuales el hombre tiene que coadyubar, para que esos cambios sean beneficiosos para toda la humanidad y la preservación del ecosistema. Recibe un fraternal abrazo y que Dios te bendiga en unión de tu bella familia.
ReplyDeleteÁlvaro Rotondaro
Estimado Gustavo. Tu artículo es excelente y sin desperdicio alguno.
ReplyDeleteMe encantó el primer bloque del.mismo.
Opino qye es una reflexion academica para ser estudiado a nivel academico. Toda una joya. Felicitaciones. Kaled Yorde. Houston. Texas.
Felicitaciones
Gran Gustavo excelente !! Una nueva era digital + mucha presion social y todavia nuestro sistema politico anclado en principios y metodos de los 1800s . En una era donde en tiempo real puedes medir y cambiar a tu gusto. Desde la temperatura de tu casa usando tu telefono , o las transacciones bancarias. Pero en esta era SIN secretarias , todavia tienes un senador que dice que te representa pero sabes que no lo hace , esta anclado al puesto por 4 o 5 años (Dependiendo del pais) , el lobbie genera impotencia para el ciudadano comun , etc.
ReplyDeleteMe pregunto : VIendo lo anacronica que es la democracia hoy , seran estas presiones sociales estimuladas por el cambio climatico las que crearan una Revolucion Politica que cambiara a las democracias del planeta??.
Pues yo creo que SI.
En el artículo obvie comentar el caso Facebook que actualmente ocupa gran parte de los medios. En ellos se refleja que la moderación de contenido en las plataformas de redes sociales es el menor de los problemas. Mucho más importantes son los algoritmos, intervenciones automatizadas que empujan a los usuarios de las redes sociales a los rincones de las plataformas que distorsionan su sentido de sí mismos. A dichos algoritmos los comparan con las cajas negras de aviones que aún no se han recuperado del fondo del océano después de un accidente. Así como necesitamos poder mirar los registradores de vuelo después de cada vuelo fallido para comprender qué salió mal, necesitamos poder evaluar los algoritmos de la plataforma. Lo importante son estas intervenciones y no necesariamente los mensajes contenidos en las publicaciones.
ReplyDeleteFacebook, y muchos otros proveedores de plataformas de redes sociales, quieren que el público y los legisladores se mantengan enfocados en la moderación del contenido como el gran problema. Esto surge de la primera conclusión, porque las plataformas de redes sociales no quieren una regulación que fuerce más transparencia en sus algoritmos y políticas.
Cuando Frances Haugen dejó Facebook en mayo después de trabajar allí durante dos años, copió en secreto miles de páginas de evidencia condenatoria sobre lo que Facebook sabe sobre el daño que causan sus productos y lo que le dice al mundo. Ahora conocido como los "Archivos de Facebook", el caché de documentos que Frances Haugen compartió con The Wall Street Journal el mes pasado confirmó lo que muchos habían sospechado durante años: Facebook está mintiendo al mundo acerca de los avances en contener contenido violento, discursos de odio y desinformación en sus redes sociales. plataforma. El hecho de que las revelaciones de Haugen coincidieran con una interrupción mundial de Facebook, Instagram y WhatsApp que dejó a los miles de millones de usuarios de la compañía desconectados durante horas esta semana solo subraya la magnitud de sus afirmaciones al destacar los ejercicios de monopolio virtual de Facebook.
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ReplyDeleteEl artículo de Gustavo aborda con pasión, información y valentía problemas trascendentes, existenciales, para nuestra civilización. Introduce su argumentación con una acertada analogía entre el Calentamiento Climático y el Calentamiento Social. Ambos de cocción lenta, ambos ignorados, que de repente explotan ante nuestros ojos. Las redes sociales que se creyeron contribuirían a una sociedad más informada, planetaria, de discurso coherente, inclusivo, tribalizaron el discurso. Habla sobre modelos económicos que olvidan que los recursos son escasos y que el mercado está limitado por realidades físicas. Plantea el problema del crecimiento poblacional y se pregunta cómo se atenderían las necesidades de 9000 millones de humanos para el 2050. Plantea que el problema de la desigualdad económica es un problema social que de no ser atendido podría generar escenarios de violencia. Introduce el imparable desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), cuyas consecuencias son difíciles de avizorar. Y concluye con la necesidad de un nuevo pacto social que prime el bienestar del planeta y de sus habitantes.
Los temas planteados en este artículo, como mencione anteriormente, son existenciales. Solo falto mencionar el tema recurrente del afán de control y dominio del Homo Sapiens con su inevitable secuela de violencia, que se potencia exponencialmente pues el arco y la flecha son nucleares. Por vez primera el Hombre puede poner en peligro su sobrevivencia.
Esto plantea muchas preguntas, será capaz el Homo Sapiens de hacer honor a su auto calificación de Sapiens y encontrar modelos de cooperación, tolerancia, inclusión? Los ejemplos del manejo de la Pandemia, el reciente acuerdo AUKUS, el terrorismo, hacen difícil responder. Podrán las naciones acordar repuestas comunes ante el Cambio Climático, el poder del Big Tech ? Quien determinara cual es el mejor camino a seguir ante la IA, la bioingeniería, el manejo genético ?
A brave new world transitaran los que nos siguen.
Entendí que el Homo sapiens superó ya la cifra de los 9.000 millones ( durante el 2020 ).
ReplyDeleteNo hablar de la posibilidad de " Guerras por AGUA " en varios sitios del planeta ; allá en USA ya hay preocupación extrema en el estado de California ...
¿ Y la disparidad Sanitaria ? y un extenso grupo de etcéteras !!
Que la efeméride sobre la hazaña de Cristobal Colón ayude a los " pensadores " .
Buen inicio del cuarto trimestre para TODOS .