Autoengaño, un mecanismo de doble filo (Gustavo González Urdaneta)

 

Autoengaño, un mecanismo de doble filo

Gustavo González Urdaneta

Miami 20 julio 2022

 

La mentira hacia uno mismo se le denomina autoengaño. Se trata de una de las grandes trampas de la mente,  en las que nos convencemos a nosotros mismos de una realidad que es falsa, pero lo hacemos de manera inconsciente. La diferencia entre mentira y autoengaño se encuentra en que, en la mentira, la persona es consciente de que no está diciendo la verdad. Mientras que en el autoengaño se acepta como verdad una realidad que es falsa sin ser consciente de ello.

 

Los mecanismos del autoengaño desempeñan un papel importante en el mantenimiento de nuestro equilibrio fisiológico, psicológico pues el que se autoengaña no se da cuenta de lo que está haciendo, o al menos no se da cuenta siempre, y ahí precisamente radica el poder del autoengaño. Mientras no nos damos cuenta, éste despliega su poder silencioso.

 

Todos, en mayor o menor medida, nos hemos autoengañado alguna vez y no tiene por qué ser algo negativo per se. El problema viene cuando el autoengaño se convierte en la principal estrategia de afrontamiento y resolución de problemas, lo cual nos impediría poder evolucionar y conseguir lo que realmente necesitamos. Son muchas las maneras de autoengañarnos, pero vamos a centrarnos en cuatro en particular:

 

El autoengaño funcional se da cuando la persona se miente buscando convencerse de que su decisión es la correcta. El ejemplo más conocido de autoengaño funcional está en la fábula de la zorra y las uvas conque la zorra evita el malestar que deriva del fracaso de no haber satisfecho su necesidad de alcanzar las uvas. Es decir, se trata de un mecanismo (inconsciente)  de protección hacia su autoestima. El autoengaño de “valorar para creer” se caracteriza por estar, individual o colectivamente, convencidos de que si algo cuesta mucho dinero, tiempo o esfuerzo le otorgamos más valor que aquello por lo que no hemos pagado un precio tan alto. Se termina creyendo que la meta es valiosa para justificar la inversión realizada.

 

El mentir consolatorio se observa en situaciones en las que la persona se miente para responsabilizar de su situación a un agente externo y compadecerse de sí misma. Nos hace creer que nada de lo que ocurre es nuestra responsabilidad y que somos víctimas de la situación. Por una parte, esto es positivo, ya que en la mayoría de las situaciones no somos 100% responsables de las circunstancias que tenemos. Pero, por otra parte, recurrir a causas del pasado y factores externos a nosotros nos inmoviliza ante el cambio. El autoengaño compartido es mentirle a los demás transmitiendo historias, situaciones y percepciones distorsionadas, para mentirse a sí mismo y poco a poco las personas terminan siendo absorbida por su relato y la mentira se transforma en verdad, también para quien la ha creado.

 

Hay situaciones que pueden calificarse por varios de estos autoengaños. En Venezuela, por ejemplo, mucha gente sigue pagando servicios (teléfonos, internet) a pesar de que los cables se los han robado, es decir, no existe el servicio y, además, la compañía que los presta les dice que no hay presupuesto para reponerlos. Unos siguen pagando para no perder la linea e internet, otros con la esperanza de que vuelvan. Eso es casi seguro que no está garantizado ni va a suceder mientras permanezca el régimen actual. 

 

Nadie está libre de autoengañarse, se trata de un fenómeno psicológico muy frecuente y hasta cierto punto, normal. Sin embargo, puede convertirse en algo dañino al no permitirte conectar con lo que necesitas y poder hacer algo al respecto. En estos días estuvo circulando en varios chats un video en el cual la idea central era que “el ser humano no puede soportar tanta verdad” y un amigo nos decía “esto es lo que le está pasando a nuestra sociedad y lo que estamos viviendo nosotros”.

 

Esta apreciación se entiende, en el caso de Venezuela, porque, a pesar de que el 85% de la población está consciente y sufre el caos en que viven y las arbitrariedades de la corporación criminal que gobierna el pais, mucha gente no afronta la realidad y se autoengaña pensando que todo cambiará pronto o culpa a los demás y a las circunstancias. El autoengaño hace que no nos responsabilicemos de aquello que sí es nuestra responsabilidad y que culpemos al contexto y a otras personas de todo.

 

Lo más grave es que no se toma ninguna acción si no acabamos de aceptar que la solución del problema depende exclusivamente de nosotros mismos. La situación no va a cambiar por si sola ni va a venir por obra y gracia del exterior ni por un milagro y nos mantenemos en una situación que no nos gusta, que provoca malestar y que se agrava cada día. El autoengaño hace que no aceptemos la realidad, no tomemos responsabilidad ni hagamos ninguna acción para promover el cambio. Por tanto, nos deja estancados y si no tomamos acción ni hacemos cambios, no vivimos nuevas experiencias y no aprendemos.

 

El autor del video plantea que, dada su premisa, el sistema mental se sitúa en una zona tenebrosa de seguridad y los que quieran saber la verdad y vivir la realidad, viven disociados de la sociedad y viven marginados por la misma que no puede saber tanta verdad.  El problema de la sociedad es que no puede revelar tantos autoengaños y la mente humana nos hace participes de todos los autoengaños para no quedar fuera del sistema. La gente necesita entonces autoengañarse para seguir viviendo.

 

En ese sentido el autoengaño tiene un valor social, en el sentido de que es un importante factor de cohesión social: en efecto, es imposible pertenecer a una comunidad sin compartir los engaños colectivos que la caracterizan. Podemos decir, pues, que el autoengaño, es decir, las lagunas y los saltos lógicos del pensamiento consciente, sirven para evitar ser excluidos o marginados de la comunidad de pertenencia.

 

La ausencia de autoengaño tendría dos graves consecuencias. La primera sería una denuncia de la falsedad de la mayoría de los miembros de la propia comunidad, acusación que no sería tolerada por los interesados y daría lugar al castigo y marginación del acusador. La segunda consecuencia sería un autoempleo de la propia falsedad, que tendría efectos desastrosos en la autoestima, tanto desde el punto de vista intelectual como moral. De hecho, entonces el sujeto se sentiría indigno de pertenecer a una comunidad de personas sinceras.

 

El origen de la palabra "engaño" es latina tardía (gannare), con contaminaciones tanto griegas como eslavas, y el significado es el de burlarse, fraude, por supuesto, deliberado, es decir, no involuntaria, y que se ha hecho con el propósito de obtener ventajas de cualquier tipo, desde el económico hasta el relacional, a expensas de quien es engañado.

 

El autoengaño, como proviene de nosotros mismos, es difícil de detectar y por lo tanto de combatir, precisamente porque no se ha podido (o querido) reconocerlo: todos tenemos la tendencia a querer ver en la realidad lo que confirma nuestras sensaciones e ideas. Es el principio básico del autoengaño. La víctima se oculta el estado de las cosas reales, o cree en algo que espera que no sea falso, se hace ilusiones de que un objeto, una situación, una relación es mejor (o peor) de lo que parece, y por ingenuidad o información errónea o superficial cae en la trampa que se ha fabricado.

 

Freud consideraba el procedimiento de la denegación como uno de los mecanismos de defensa, con el que el Sí mismo se impide reconocer un deseo que produce conflictos y perturbaciones que lo sitúan ante una situación psicológicamente insostenible. La verdad, o la aceptación de los datos de hecho reales o presuntos, puede representar o ser vivida como una amenaza. En este caso, el Yo trata de proteger la imagen de sí mismo, convenciéndose de sentir, pensar o actuar según motivaciones, ideas o valores que refuerzan la sensación de seguridad personal y ayudan a calmar la culpa y los conflictos internos, que de otro modo no podrían controlar.

 Una de las campañas más largas, exhaustivas y penetrantes de ignorancia y autoengaño son las mantenidas por los ejecutivos de empresas como Exxon Mobil (petróleo), Peabody Energy (carbón) y otras empresa de combustibles fósiles sobre el cambio climático y pronto descubrirán lo que esas campañas les costarán. En el 2016, el fiscal General del Estado de Nueva York (EEUU) anunció una investigación sobre los comunicados y las políticas sobre el cambio climático de la empresa Exxon Mobil y  también anunció un acuerdo con Peabody Energy, la empresa de carbón que cotiza en bolsa más grande del mundo, por sus conductas falsas y engañosas en las declaraciones de las empresas al público y a sus inversores.

 

Algunas de ellas pudieran haber cambiado de estrategia pues consideren que se esté produciendo el cambio climático y que sea atribuible a la actividad humana, pero consideran que están moralmente obligadas a seguir produciendo y quemando sus productos para llevar luz y electricidad a las comunidades menos favorecidas - incluso a costa de destruir los entornos de los que dependen esas mismas comunidades. Esto, podríamos decir, como mínimo, que es un argumento algo controvertido. Es un tipo de autoengaño de “valorar para creer”.

 

En su libro de 2011, Deceit and Self-Deception: Fooling Yourself the Better to Fool Others, el antropólogo de la Universidad de Rutgers (EEUU) Robert Trivers examina las raíces evolutivas del autoengaño. Según la crítica del libro de The Guardian, Trivers "explica cómo el impulso del hombre por alcanzar el poder y el control se corresponde con la ignorancia y el autoengaño". Magnificado por el poder del dinero, la importancia atribuida a la "producción de valor para los inversores", el culto del CEO omnisciente y la burbuja autorreforzante en la que viven y operan los ejecutivos de los combustibles fósiles, estas fuerzas se muestran claramente en el autoengaño y la confusión moral de los ejecutivos de combustibles fósiles. Vale la pena señalar que esto es aplicable sobre todo a las empresas estadounidenses de combustibles fósiles; las empresas europeas han adoptado una postura mucho más realista y progresista acerca de los efectos sobre el medio ambiente.

 

Hay algo de autoengaño compartido en la infancia con la Lista de Navidad al Niño Jesús. Alrededor de los siete años nuestra inocencia sufre su primer resquebrajamiento cuando se despiertan en nosotros serias dudas respecto a la ocupación del Niño Jesús de traerle regalos navideños a los niños. Cuando descubrimos la verdad queda como un secreto entre los hermanos y amiguitos. Un secreto más, debería decir, porque nuestra relación estaba llena de pequeñas complicidades. Algunos ejemplos de autoengaño consolatorio suelen ser pensar que se puede dejar de fumar cuando uno quiera; o que puedes terminar una relacion en cualquier momento; o pensar que eres muy celoso porque tu pareja te da motivos, se tratan de pensamientos que la persona exterioriza Otros ejemplos de este fenómeno son los casos de un hombre habitualmente agradable que bebe demasiado y rechaza la creencia de que tiene un problema con el alcohol o la madre de un criminal que rechaza lo que la policía dice de él. Lo que caracteriza a todos estos casos es que la evidencia en favor de la creencia rechazada es mayor que la evidencia contraria, con frecuencia para encontrar consuelo.

 

Una de las posiciones más difundidas respecto de la relación entre los problemas científicos y los problemas filosóficos es la que sostiene que los primeros suceden y derivan, conceptual y cronológicamente, de los segundos. El problema del autoengaño ilustra con notable nitidez y actualidad tal proceso de transición por el cual un problema filosófico pasa a ser un problema científico. La psicología cognitiva, la psicología social, la psicología de la personalidad y la psicopatología han hecho aportes para la comprensión de un fenómeno singularmente elusivo y complejo. El análisis del proceso de transición particular por el cual el autoengaño, sin abandonar por completo su pertenencia al campo de la filosofía, pasa a ser parte de los intereses de investigación de los psicólogos, ocasiona posiciones de interés entre ellos. 

 

Si bien para algunos psicólogos, la coexistencia de creencias en el autoengaño les parecen perfectamente aceptables, hay otros que han negado de manera tajante la existencia de este fenómeno. Basan su posición escéptica en la conocida tesis de la imposibilidad de ser simultáneamente quien engaña y quien es engañado; es lógicamente imposible, señalan, engañarse a uno mismo para creer algo mientras simultáneamente se sabe que es falso. Observan, asimismo, que los intentos de resolver esta paradoja mediante la apelación a partes inconscientes de la mente han tenido escaso éxito. Consideran que esta estrategia, más que explicar el autoengaño, lo aniquila. Estas concepciones del yo dividido, como las denominan, fracasan al tener que explicar como un yo consciente puede mentir a un yo inconsciente; el yo engañador tiene que ser consciente de lo que el yo engañado cree para saber cómo fraguar el engaño.

 

En este breve análisis no se pretende abordar consideraciones acerca de los límites borrosos entre ambas posiciones o disciplinas (psicología y filosofía) en lo que respecta a este problema.  Algunos problemas relativos al autoengaño, como el de la responsabilidad moral por encontrarse en tal estado, parecen seguir siendo típicamente filosóficos. Significa solamente que los psicólogos deben ser cuidadosos a la hora de examinar y aceptar tesis conceptuales específicas relativas al fenómeno en cuestión. Los psicólogos, en síntesis, harían bien en no perder de vista los aportes filosóficos sobre el problema del autoengaño.

 

A pesar del límite cultural que exige no mentir, pues desde la antigüedad y como condición de sociabilidad tenemos dispositivos tanto sociales como legales que sancionan y castigan la mendacidad, también es cierto que el engaño y sus formas concomitantes tienen un estatuto distinto cuando de la política se trata. La falsedad deliberada, la impostura, la mentira benevolente o piadosa, la invención de estratagemas, los secretos de Estado, la diplomacia, etc., “siempre han sido considerados como medios justificables en los tratos políticos”.

 

Desde los clásicos del pensamiento encontramos que ni en todas las épocas ni en todas las estructuras sociales el engaño y la sinceridad tienen las mismas implicaciones. Asimismo, históricamente el uso de la mentira incluso en el ámbito político se ha limitado. Tal era el caso en el antiguo arte de gobernar. Sin embargo, como signo de lo contemporáneo, parece lícito afirmar que en el ámbito político se carece hoy de cualquier límite en el uso de la mentira. Luce razonable incluir el autoengaño en las consideraciones de Einstein sobre lo infinito en la estupidez y el universo.

 

En la función gubernamental venezolana nunca se ha mentido tanto como ahora. Ni se ha mentido de una manera tan descarada, sistemática y constante. En este punto los especialistas concuerdan en que una de las herencias del régimen totalitario chavista ha sido la producción masiva de la mentira en el espacio político. Se ha pasado de la mentira tradicional a lo que se denomina la mentira organizada o moderna. En Venezuela no hay espacio para la anécdota y sí para la tragedia, el drama de un país rico en sus recursos y esquilmado por ávidos sin escrúpulo. El país rico que ha regalado y subvencionado petróleo a muchos países, que ha encendido esa mecha bolivariana que es un epítome de falsedad y mentira como todos los populismos y que hoy ve, miseria, confrontación, dictadura y colapso. Y con ella un país que no se merece esta deriva, esté en permanente engaño. Llegan horas convulsas para un país que necesita libertad, democracia y justicia. Hoy no la tienen. Y el precio será demasiado alto sino cambiamos y enfrentamos unidos la situacion actual.

 

“No hay nada más fácil que el autoengaño. Ya que lo que desea cada hombre es lo primero que cree.“ Demóstenes

 

“Supongo que nuestra capacidad de autoengaño no tiene límites.“ John Steinbeck

 

 

 

Comments

  1. Has tocado un tema complejo cuando lo proyectas sobre la situación de Venezuela.

    Es cierto que tanto el gobierno como la que se hace llamar oposición nos han mentido de forma constante y descarada. Y es normal que cuando uno se da cuenta que ha sido engañado y utilizado (varias veces ) por los que tienen el poder y por quienes lo quieren, en un acto de autoprotección decida mandarlos a al carajo y dedicarse a vivir lo mejor que se pueda dentro de la realidad que predomina.

    Justamente pensaba esta mañana en la cantidad de jóvenes que dejaron sus vidas en las calles y los miles a quienes les desgraciaron sus vidas física, moral y psicologicamente como resultado de las innumerables protestas promovidas por la oposición. Jóvenes autoengañados de que podían lograr un cambio del sistema político bajo el autoengaño de que Venezuela es "cuna de libertadores", que ellos tenían la misma madera y que los métodos de Ghandi funcionarían contra un monstruo poderoso, armado hasta los dientes y sobre todo inmisericorde. Esos jóvenes fueron engañados y se autoengañaron, así que no se detuvieron a mirar a que se enfrentaban. Nunca leyeron a Sun Tzu y tampoco la historia de la carga de la brigada ligera.

    ¿Y los opositores que sí cayeron presos? Ah, bueno, varios hoy están en Madrid viviendo en el barrio de Salamanca, junto a la crema la sociedad madrileña, otros, también en España, ahora estudian postgrados.

    Desde lo que yo veo en la calle todos los días, el venezolano promedio se cansó de la política y está aprovechando este respiro que hábilmente el gobierno a dado a la informalidad económica, donde a cualquier nivel se está transando con USD en efectivo, para vivir el presente lo mejor posible. La informalidad, la falta de controles y la permisividad del gobierno han permitido que quien antes no podía llevar lo básico a su casa ahora puede inclusive gastarse el poco excedente en tomarse una cerveza en la licoreria de la esquina.

    ¿ Venezuela se arregló?. NO, los problemas estructurales están ahí, pero el venezolano está aplicando una máxima de la sabiduría y la salud mental, vivir el presente, vivir en el aquí y en el ahora y olvidarse de la política. Se llama autocuidado. Eso es lícito, humano y sano.

    Tengo un conocido que hace unos días se lamentaba porque puso en su Facebook unas fotos con su esposa en una cata de vinos en Caracas. Sus amigos emigrados le reclamaban con dureza, de que bolas tenía de estar gastándose los reales en eso cuando la mayoría de la gente en Venezuela está jodida ( según ellos). Y yo le dije: Ellos te critican desde sus frustraciones y tristezas, porque en el fondo es muy probable que ellos también quieran estar en Venezuela como lo estás tú, pero estan allá, emigrados por la necesidad. Así que disfruta lo que tienes y no sigas publicando tu vida en las redes sociables.

    ¿ Venezuela se arregló? NO, pero el venezolano ha aprendido la lección, se ha vuelto más sabio, está practicando el autocuidado y está enfocando todas sus energías en estar lo mejor posible mientras el sistema se lo permita. Ley natural de la supervivencia.

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  2. Tema complejo e interesante traido a esta agora virtual por Gustavo, empeñado siempre en el debate de ideas que ayuda a disminuir nuestra ignorancia. El ejemplo de los CEO de las empresas de combustibles fosiles es paradigmatico: necesariamente ante el conflicto moral de una actividad riesgosa para la Biosfera el ejecutivo protege su integridad a traves de un proceso de auto engaño. Y asi todos nosotros en mayor o menor grado. Que otra cosa significa el atribuir nuestras fallas a terceros ? No es lo mismo que atribuir los fracasos economicos solo a sanciones ?
    En el proceso de justificacion de acciones es dificil eliminar el autoengaño, a nivel individual y colectivo. Mecanismo de defensa tal vez que se estrella tarde o temprano ante los tercos hechos. Cuando nos refugiamos en las ecocamaras de las Redes Sociales que cimentan nuestras particulares vision e interpretacion de hechos, ideologias, narrativas, tambien estamos engañandonos. Los ultimos estudios cognitivos de como formamos categorias del mundo que percibimos a traves de nuestros organos sensoriales indican un proceso top-down de nuestras categorizaciones a-priori ajustadas a traves de un mecanismo bayesiano. Y en ese proceso se introduce el ruido proveniente del posible conflicto entre la vision aprioristica y los hechos que se resolveria mediante el autoengaño. Pareciera entonces que la vision racional y cuasi-pura es harto dificil y cargamos inevitablemente con esa remora en nuestra conducta y en la vision de las cosas en su sentido mas general.

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