Evangelio (Mt 17, 1-9) correspondiente al 2do Domingo de Cuaresma: 𝗟𝗮 𝗧𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 (AGUSTÍN COLL)

 A continuación podrán leer nuestro comentario al Evangelio (Mt 17, 1-9) correspondiente al 2do Domingo de Cuaresma:

𝗟𝗮 𝗧𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻
Este episodio extraordinario de la vida de Cristo, que nos narra el evangelista San Mateo, es conocido tradicionalmente como “la Transfiguración de Jesús”. En un monte (probablemente el Tabor, cerca de Nazaret), Pedro, Santiago y Juan ven a su Maestro radiante de gloria acompañado por Moisés y Elías; quienes representaban, respectivamente, la Ley y los Profetas. ‟Jesús se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”.
La reacción inicial de los observadores proviene de Pedro, quien se apresura a proponer a Jesús: ‟Señor, ¡Qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas [chozas]: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Con esa equiparación, podemos deducir que Pedro no logra intuir el carácter único de Jesús, al situarlo en el mismo plano que a Moisés y Elías. Sin embargo, es Dios mismo quien interrumpe a Pedro: «Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió, y salió de la nube una voz que decía: ‟Este es mi Hijo amado, a quien he elegido: escúchenlo”». Los discípulos caen rostro en tierra llenos de espanto; pero Jesús acercándose les dice: ‟Levántense, no tengan miedo”.
Esa transfiguración de Jesús que Mateo describe es símbolo de esas otras muchas «experiencias de transfiguración» que todos experimentamos. La vida diaria tiende a hacerse gris, monótona, cansada, y a dejarnos desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero hay momentos especiales en los que una luz prende en nuestro corazón, y podemos ver mucho más lejos de lo habitual. La realidad es la misma, pero nos aparece con otra figura, mostrando esa dimensión interior que habíamos olvidado con la rutina de la vida. Esas experiencias, verdaderamente místicas, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando hacia la madurez espiritual.
El Evangelio describe un símbolo de otras muchas «transfiguraciones» que todos experimentamos.
Comentarista: Agustín Coll
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Comments

  1. Muchísimas gracias Agustín por enviarnos este Evangelio con ese extraordinario mensaje de la Transfiguración, el cual nos hizo reflexionar sobre los cambios necesarios que debemos realizar, para lograr transformarnos en unos mejores seres humanos, dignos de haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios nuestro Señor
    ÁLVARO ROTONDARO GÓMEZ

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