Evangelio (Mc 6, 7-13) correspondiente al 15vo Domingo Ordinario: 𝗘𝗹 𝗔𝗽𝗼𝘀𝘁𝗼𝗹𝗮𝗱𝗼 (AC)
A continuación podrán leer nuestro comentario al Evangelio (Mc 6, 7-13) correspondiente al 15vo Domingo Ordinario:
𝗘𝗹 𝗔𝗽𝗼𝘀𝘁𝗼𝗹𝗮𝗱𝗼
En el evangelio correspondiente a este domingo, San Marcos nos relata que Jesús comenzó a enviar a sus doce discípulos, de dos en dos, para anunciar el reino de Dios; dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Para cumplir esta exigente misión, antes que proveerlos con ayudas e instrumentos, les ordenó que no llevaran nada para el camino; sino solamente un bastón, un par de sandalias y una túnica. Pero en cambio les transmitió su fuerza para liberar a las personas de aquello que las esclavizaban, oprimían y deshumanizaban, así como también les posibilitó aliviar su sufrimiento y permitir su crecimiento en libertad y fraternidad.
‟La Iglesia ha nacido con el fin de que, propagando el Reino de Cristo en toda la tierra para la gloria de Dios Padre, todos los hombres sean hechos partícipes de la redención salvadora y, por su medio, todo el universo sea ordenado realmente hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo místico, dirigida a este fin, se llama apostolado, que la Iglesia ejerce por medio de todos sus miembros y de diversas maneras; porque 𝗹𝗮 𝘃𝗼𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗰𝗿𝗶𝘀𝘁𝗶𝗮𝗻𝗮, 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮, 𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝘃𝗼𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮𝗹 𝗮𝗽𝗼𝘀𝘁𝗼𝗹𝗮𝗱𝗼 (AA 2, Conc. Vat. II)”.
También hoy, el nuevo apostolado surge como una tarea prioritaria en un mundo cada vez más secular y materialista. El modelo está en los relatos evangélicos, pero los nuevos ‟apóstoles” o enviados deben tener un contacto más vivo y apasionado con Jesús para poder actuar con la suficiente autoridad. El Papa Francisco explica que el estilo con el que se debe anunciar el Evangelio es el que Francisco de Asís pidió a sus frailes: hablar al mundo que no conoce a Jesús, o que le es indiferente, con “el lenguaje de la misericordia, hecho de gestos y de actitudes antes que de palabras... No sirve dispersarse en tantas cosas secundarias o superfluas, sino concentrarse en la realidad fundamental que es el encuentro con Cristo, con su misericordia, con su amor, y amar a los hermanos como Él nos ha amado”.
Investigación y comentarios: Agustín Coll
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