Evangelio del próximo domingo correspondiente a la festividad del Corpus Christi: La Eucaristía
A continuación, podrán leer nuestro comentario al Evangelio del próximo domingo correspondiente a la festividad del Corpus Christi:
La Eucaristía
Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Este día recordamos la institución de la Eucaristía, que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena efectuada en el cenáculo, al convertir Jesús el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre. La Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su deseo de quedarse con nosotros después de la Ascensión. Celebrando la Eucaristía alimentamos nuestra adhesión a Jesús, podemos vivir en contacto con él y reafirmamos nuestra más profunda unidad en la Iglesia.
‟Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de su Señor, se hace realmente presente este acontecimiento central de salvación y se realiza la obra de nuestra redención. Este sacrificio es tan decisivo para la salvación del género humano, que Jesucristo lo ha realizado y ha vuelto al Padre sólo después de habernos dejado el medio para participar de él, como si hubiéramos estado presentes. Así, todo fiel puede tomar parte en él, obteniendo frutos inagotablemente. Ésta es la fe de la que han vivido a lo largo de los siglos las generaciones cristianas. Ésta es la fe que el Magisterio de la Iglesia ha reiterado continuamente con gozosa gratitud por tan inestimable don.” […] ‟La Eucaristía es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra. Es un rayo de gloria de la Jerusalén celestial, que penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta luz sobre nuestro camino.” (Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, Juan Pablo II, 11.19)
‟Quien se alimenta de Cristo en la Eucaristía no tiene que esperar el más allá para recibir la vida eterna: la posee ya en la tierra como primicia de la plenitud futura, que abarcará al hombre en su totalidad. En efecto, en la Eucaristía recibimos también la garantía de la resurrección corporal al final del mundo: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día» (Jn 6, 54).”
Comentarista: Agustin Coll
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