Evangelio (Mateo: 13, 44-52) correspondiente al XVII Domingo del Tiempo Ordinario: El Reino de Dios
A continuación, podrán leer nuestro comentario
al Evangelio (Mateo: 13, 44-52) correspondiente al XVII Domingo del Tiempo
Ordinario:
El
Reino de Dios
El Evangelio de este domingo relata dos parábolas de Jesús donde compara el Reino de Dios con un tesoro escondido o una perla de gran valor, que impulsan a quienes lo encuentran a vender todas sus posesiones para poder comprarlos. También lo compara con una red que, al echarla al mar, recoge toda clase de peces; pero al final habrá que separar los buenos de los malos. El Reino de Cristo es el territorio espiritual o la comunidad de creyentes sobre la cual Él tiene autoridad (el qué o el dónde); en la tradición cristiana, es el estado anunciado por los profetas de Israel e instaurado por Jesucristo en su Iglesia. El Reinado de Cristo por su parte es el acto, el ejercicio de su soberanía o el período en que ejerce su poder real (el cómo o la acción de gobernar).
‟Con la expresión Reino de Dios, Jesús designa ante todo un acontecimiento: la decisión de Dios de reinar en su pueblo, en la humanidad y en toda la creación. Eso lo entiende no como la determinación de imponer su voluntad por las buenas o por las malas; sino como el establecimiento de una alianza incondicional impulsada por el amor. A esta proclamación de Jesús podemos designarla como Reinado de Dios, es decir la acción de ejercer su soberanía, que es servicio amoroso, entrega de sí mismo…
La aceptación del Reinado de Dios se da en el seguimiento de Jesús, que es la prosecución de su historia, que es actuar en nuestra situación de un modo equivalente a como Él lo hizo en la suya. Esta fidelidad creativa es posible a todos los seres humanos, incluso a quienes ignoran el nombre de Dios y de Jesús, porque sobre cada uno está derramado el Espíritu de Dios que es el de Jesús. Así pues, a todos está abierta la posibilidad de constituirse en hijos de Dios y de ir construyendo el mundo fraterno de los hijos de Dios. Ese mundo sería el Reino de Dios. (Pedro Trigo, S.J. Teólogo. Director del Centro Gumilla)”.
Comentarista: Agustín Coll
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