LA MUJER CANANEA
La mujer cananea
A continuación, podrán leer nuestro comentario al Evangelio
(Mt 15, 21-28) correspondiente al XXvo Domingo (16/8/2026)
del Tiempo Ordinario:
La mujer
cananea
En el Evangelio correspondiente a este domingo San Mateo nos
narra el encuentro entre Jesús y una mujer cananea, o sea, originaria
de una región de Canaán donde se había establecido la provincia
romana de Siria. San Marcos en su Evangelio dice que ella provenía
de Sirofenicia, refiriéndose a las regiones de Tiro y Sidón. Esta
mujer, aunque no pertenecía al pueblo judío, acude a Jesús para
pedirle que tuviera compasión de ella, pues su hija sufría
atormentada por un demonio.
En un primer
momento Jesús no la toma en cuenta; pero posteriormente, ante tanta insistencia
por parte de sus discípulos, decide atenderla a pesar de que desea ser fiel a
la misión recibida de su Padre: "Yo no he sido enviado sino a las ovejas
descarriadas de la casa de Israel". La mujer se
postra de rodillas ante Jesús y le grita: "¡Señor,
ayúdame!". La respuesta de Jesús resulta desconcertante a
nuestros oídos: ‟No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a
los perritos”. Los judíos llamaban ‟perros” a los no judíos; Jesús parece
emplear aquí el término con sutil ironía y en diminutivo; pero no como rechazo
total a la suplica de la mujer.
Ella se anima
a seguir insistiendo y se atreve a corregir a Jesús: "Es cierto,
Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de
sus amos". Finalmente, Jesús se rinde ante la fe de la mujer y
le responde: ‟Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla como
deseas. Y desde ese momento su hija quedó sana”. Jesús se conmueve ante la fe
sencilla y humilde de cualquier persona.
Comentarista: Agustín Coll
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