*EL EMBRIÓN QUE HABLABA* (Un “cuento” Pro-Vida) Por: *Juan Garrido Rovira*

 



*EL EMBRIÓN QUE HABLABA*

(Un “cuento” Pro-Vida)

Por: *Juan Garrido Rovira*

Desde el primer instante de su concepción, producto de la fusión del espermatozoide masculino y del óvulo femenino, Filius sintió que todo era cuestión de tiempo y evolución, leyes fundamentales de la existencia humana. Poco a poco se dio cuenta de que las múltiples divisiones celulares y procesos de diferenciación que lo afectaban estaban destinados a formarlo cabalmente, de modo coordinado, continuo y gradual, como persona humana, con su cuerpo y su alma hasta que llegara el ansiado momento de nacer, vale decir, de dejar el vientre de su madre para pasar a una nueva forma de vida. No sabía quién era su padre pero si sabía que estaba en el seno de su madre, de esa mujer que estaba llamada por Dios y la naturaleza a prodigarle todo su amor y todo su cariño y que él estaba, a su vez, llamado a amarla y cuidarla durante toda su vida.

 

Cuando Estrella, la madre, se enteró de que estaba embarazada pensó al poco tiempo en abortar y entró mental y físicamente en una situación dramática. Estaba consciente de que en su seno había una nueva vida igual a la suya y a la de toda persona pero simplemente en la fase embrionaria. Su mayor deseo era poder comunicarse con su hijo para expresarle la situación terrible en que se encontraba al haber pensado en abortar.

 

Por su parte, Filius ansiaba poder comunicarse con su madre para darle gracias por estar en su vientre, decirle desde ya cuanto la amaba y sentir las precauciones y acciones de ella para evolucionar hacia su nacimiento.

 

Estrella empezó en su mente a conversarle a su hijo como si este pudiera oír y hablar. Así le expresó continuamente el amor que sentía por él pero, al mismo tiempo, su mente no pudo impedir que su pensamiento de abortar llegase al hijo embrionario. Cuando Estrella conversaba con cualquier persona sobre su posible aborto esta palabra llegaba al embrión y lo afectaba enormemente hasta el punto de conmover las divisiones celulares que lo afectaban. 

 

Las presiones externas contra Estrella para que abortara eran fuertes dado que diversas circunstancias de la vida la habían llevado a una situación difícil en lo moral, económico, social y psicológico. Estrella estaba consciente de que un aborto significaba la muerte de su hijo no nacido pero acudió a un centro de prácticas abortivas y allí entabló un diálogo que, por la fuerza de comunicación de Estrella con su hijo, fue de alguna manera oído por éste. El interlocutor le dijo: El aborto es seguro y no tiene que preocuparse porque hasta que no nace el embrión no se considera una persona humana. Fue entonces cuando Estrella empezó a dudar de si el embrión era un ser humano. Filius sintió la duda de su madre y lleno de temor pero también de esperanza le expresó a su madre todo esto” ¡Desde el primer momento de la concepción corro hacia el futuro y… a 18 días de vida ya tengo un corazoncito que late…. Con un mes de vida mis células se han multiplicado a millones para hacer todo por sí mismas, guiadas por mi código genético. Con un mes y medio mis deditos se configuran. Pronto tendré las huellas digitales: yo soy único, no habrá nunca otro como yo…. Con dos meses soy perfecto como un adulto: ya tengo todo, hasta las gemas de mis futuros dientecitos. Mido 3 cm y peso 3 gramos…. Mamá, mírame con la ecografía antes de tomar esa decisión. ¡Mírame! Estoy vivo, doy volteretas, abro las manitas, soy un niño que quiere conocer a su mamá…. ¡Con 3 meses ya mido 8 cm y peso 25 g! empiezo a ser expresivo y demostrar lo que siento, bienestar, dolor, miedo… me despierto si mi mamá se despierta, duermo si ella duerme, estoy sereno si ella esta serena. Y… si en cambio mi mamá no me quisiera más y pensara deshacerse de mí ¿qué me sucedería?”. Véase (Lucas Lucas, Ramón, “Bioética para todos”, Editorial Trillas, tercera edición, septiembre 2008, Pág. 129)

 

Luego de que Estrella oyó todo lo que su hijo decía le dijo a su interlocutor: creo que usted está totalmente equivocado en todo sentido, el embrión es una persona humana desde el momento de su concepción y todo es cuestión de tiempo y evolución. He decidido no abortar. 

 

Nadie podría expresar la alegría de Filius cuando oyó que su madre no abortaría. Ahora podría, con el favor de Dios, disfrutar de la vida, tener las oportunidades que habían tenido millones de personas a lo largo de los siglos, amar a otros, tener familia, poder trabajar y poder tener un nivel de vida y calidad de vida satisfactorios, ayudar a otros, en fin vivir todo el tiempo posible en las mejores condiciones hasta que Dios lo llamase a una mejor vida: la vida eterna. 

 

Estrella continuó su embarazo llena de contento en medio de las dificultades y cuando Filius nació su corazón y su mente se llenaron de una alegría inexpresable en medio de los dolores del parto. Se acordó entonces de unas palabras de un proverbio chino que alguna vez había leído: “La madre para el hijo es joya; el hijo para la madre es gloria”. (Véase “Palabras mágicas para madres maravillosas”, Editorial Planeta, 2017).

Comments

  1. Cuando leí este excelente cuento de Juan, el amigo y compañero ignaciano desde hace muchos años, lo primero que pensé, después de disfrutar su lectura, es que Juan debió haberse inspirado en un artículo que leí sobre la Comunicación Feto-Maternal en el embarazo.

    El articulo confirmaba algo que se daba por cierto en la época del nacimiento de nuestros hijos y, era, que “los fetos no pensaban, no tenían memoria u olvidaban (…) que poseían un cerebro inmaduro y primitivo y que no era posible ningún proceso de aprendizaje que no fuera una respuesta refleja”.

    Ya en el 2013, decía el artículo, que “estudios científicos en los últimos 10 años, había permitido comprender que los fetos en desarrollo sí sienten, sí recuerdan, son capaces de responder a los estímulos, aprender y tener una comunicación exquisita con su madre”.

    El conocido vínculo de apego afectivo y emocional forma parte del proceso biológico natural del embarazo. Más aún, se ha comprobado que la interrupción del embarazo tiene consecuencias en la salud psíquica de la mujer especialmente en la memoria emocional. He leído a psicólogos decir que “es muy fácil sacar al hijo del útero de su madre pero muy difícil sacarlo de su pensamiento”. Esa es una experiencia universal de la mujer que sufre una interrupción del embarazo, sea cual sea su cultura o sus convicciones.

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