Evangelio (Mc 3, 20-35) del 10mo Domingo (9-6-2024) del Tiempo Ordinario: 饾棔饾棶饾椈饾棻饾椉饾榾 饾椉饾椊饾槀饾棽饾榾饾榿饾椉饾榾 (AC)
A continuaci贸n podr谩n leer nuestro comentario al Evangelio (Mc 3, 20-35) del 10mo Domingo (9-6-2024) del Tiempo Ordinario:
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En el Evangelio correspondiente a este domingo, el evangelista san Marcos comienza enumerando las oposiciones y calumnias que va encontrando Jes煤s cuando proclamaba la buena noticia de Dios en Galilea. Sus parientes dec铆an que se hab铆a vuelto loco y que estaba fuera de s铆. Por su parte, los escribas, que hab铆an bajado de Jerusal茅n afirmaban: “Este hombre est谩 pose铆do por Satan谩s, pr铆ncipe de los demonios, y por eso los echa afuera”. Ante esta acusaci贸n, Jes煤s les dice: ¿C贸mo puede Satan谩s expulsar a Satan谩s? Porque si un reino est谩 dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir”.
Jes煤s nos ense帽a en este Evangelio que la divisi贸n nunca es buena, ni siquiera entre los demonios, porque ella siempre destruye o disminuye sin importar cuan buena o mala sea. 饾棪饾椂 饾椈饾椉饾榾 饾棽饾椈饾棸饾椉饾椈饾榿饾椏饾棶饾椇饾椉饾榾 饾棻饾椂饾槂饾椂饾棻饾椂饾棻饾椉饾榾 饾榿饾椉饾棻饾椉 饾椆饾椉 饾椌饾槀饾棽 饾棽饾椇饾椊饾椏饾棽饾椈饾棻饾棽饾椇饾椉饾榾 饾榾饾棽 饾槂饾槀饾棽饾椆饾槂饾棽 饾棸饾椉饾椈饾榿饾椏饾棶 饾椈饾椉饾榾饾椉饾榿饾椏饾椉饾榾 y nos impide centrarnos en nuestros prop贸sitos. Estamos, consciente o inconscientemente, influenciados no s贸lo por factores externos como el cambio clim谩tico, el desequilibrio ecol贸gico, la contaminaci贸n y hasta la influencia de millones de mensajes provenientes de los medios de comunicaci贸n colectiva y las redes sociales, s贸lo por mencionar algunos; sino tambi茅n por nuestros estilos de vida [muchas veces artificiales o impuestos], la trivializaci贸n del sexo, la incomunicaci贸n interpersonal, la depresi贸n o el estr茅s, y tantas otros factores que nos afectan impidi茅ndonos crecer sanamente.
“Frente a todo esto, debemos hacer seriamente un examen de conciencia. En una comunidad cristiana, la divisi贸n es uno de los pecados m谩s graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino de la del diablo, el cual es por definici贸n el que separa, que rompe las relaciones, que insin煤a prejuicios... La divisi贸n en una comunidad cristiana, ya sea una escuela, una parroquia o una asociaci贸n, es un pecado grav铆simo porque es obra del demonio. Dios, sin embargo, quiere que crezcamos en nuestra capacidad de acogernos, de perdonarnos, de querernos, para parecernos cada vez m谩s a 脡l que es comuni贸n y amor. En esto est谩 la santidad de la Iglesia: en el reconocer la imagen de Dios, colmada de su misericordia y de su gracia.” (S.S. Francisco, 27 de agosto de 2014).
Investigaci贸n y comentarios: Agust铆n Coll

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