Memoria y Aprendizaje (I): Sus conceptos, factores y la filosofía Gustavo González Urdaneta

 Memoria y Aprendizaje (I): Sus conceptos, factores y la filosofía

Gustavo González Urdaneta

Miami 31 mayo 2024

 

 

El aprendizaje es un proceso por el cual adquirimos información que se va traduciendo en conocimiento. La memoria, por su lado, es la retención o almacenamiento de información. Como tal, desde un principio se consideró que la memoria era una propiedad general de la corteza cerebral, como un todo. Sin embargo, en la actualidad se considera que existen distintas formas y sistemas de memorias y que pueden asociarse a diferentes regiones cerebrales.

 

El aprendizaje es la adquisición de una habilidad o conocimiento, mientras que la memoria es la expresión de lo que se ha adquirido. Otra diferencia es la velocidad con la que suceden las dos cosas. Si adquieres la nueva habilidad o conocimiento lenta y laboriosamente, eso es aprendizaje. Si la adquisición ocurre instantáneamente, eso es crear un recuerdo. Ambos son mecanismos específicos que se activan por múltiples estímulos y son capaces de modificar las conductas.

 

La memoria es el proceso cognitivo que define la dimensión temporal de nuestra organización mental. Es nuestra capacidad para codificar, almacenar, retener y luego recordar información y experiencias pasadas, pero ¿Cómo funciona la memoria en el aprendizaje? y sobre todo, ¿por qué no funciona el aprendizaje al “caletre” para transformar a los niños caletreros en adultos ilustrados?

 

Seamos sinceros y prácticos, ¿Qué hicimos con el contenido de todas las materias cursadas en primaria y secundaria y que hemos hecho con todos los cursos, conferencias y escuchas a expertos, es como si nada lo almacenamos en nuestras cabezas? No se preocupen, no somos los únicos, la mayoría de nuestros familiares y amigos también se sienten identificados. Creo que el problema radica en que nunca nos enseñaron a usar la memoria a nuestro favor y que fuera una aliada en los procesos de aprendizaje durante toda nuestra vida. La razón de todo es muy sencilla: Cuando un estudiante se aprende las cosas de memoria, sin entenderlas ni analizarlas, se dice que se las aprendió "al caletre".

 

Siempre tuve buena memoria pero en mi caso, en primaria mi mamá me enseñó a estudiar leyendo y conversando del tema (si fue por eso, le doy las gracias), siempre me resultaba más fácil así y a la hora del examen me recordaba de lo que había hablado con mi mamá y santo remedio, obvio ya con el tiempo aprendí a estudiar yo solo sin necesidad de conversarlo con nadie pero siempre era usando la misma técnica, leyendo varias veces y al final diciéndola con mis propias palabras. Por favor enseñen a sus nietos a no aprenderse las cosas al caletre, Este es mi reflexión y consejo de hoy sobre la educación, por eso estamos como estamos porque la gente estudia como por salir del paso, sé que cuando uno está en bachillerato dice ¡que fastidio para que nos enseñan esto!, sé que estudiar en esta época Historia de Venezuela no debe ser fácil sobre todo cuando llegan a la parte del 98 para acá, pero díganles ¡No te aprendas las cosas al caletre!

 

Ya dijimos que la memoria tiene un papel fundamental en la vida, refleja el pasado como pasado y ofrece la posibilidad de reutilizar todas las experiencias pasadas y presentes, así como ayuda a garantizar la continuidad entre lo que fue y lo que iba a ser. La memoria es un proceso activo, subjetivo, inteligente y de reflexión en nuestras experiencias anteriores. Eso lo aprendimos mucho después. Al igual que los tres procesos que estan involucrados en la creacion de la memoria humana: codificación, almacenamiento y recuperación. Primero se transforma la información en una forma que puede almacenarse en la memoria, mantenemos esa información codificada en la memoria para accederla cuando la necesitemos.

 

El proceso de aprendizaje está influenciado por una serie de factores internos y externos, los cuales desempeñan un papel crucial en la educación y el desarrollo de los estudiantes. Los factores internos en educación son elementos provenientes del propio individuo que influyen en su capacidad para aprender. Estos abarcan aspectos cognitivos, emocionales, motivacionales y de desarrollo personal que moldean la forma en que el estudiante procesa la información y se relaciona con el entorno educativo. Algunos ejemplos de estos factores internos son: La capacidad de concentración y atención; autoeficacia percibida en tareas específicas; nivel de ansiedad ante desafíos académicos; disposición para explorar nuevos conceptos e interés y curiosidad por el tema de estudio.

 

Los factores externos son elementos provenientes del entorno del estudiante que afectan su proceso de aprendizaje. Esto puede incluir el ambiente familiar, la calidad de la enseñanza, el contexto socioeconómico y la cultura y valores de la comunidad. Ejemplos de los factores externos que afectan en el aprendizaje: Acceso a recursos educativos como bibliotecas y actividades extracurriculares; apoyo de la comunidad en términos de programas educativos y servicios de apoyo; calidad de las instalaciones escolares y servicios de apoyo estudiantil y disponibilidad de servicios de apoyo, como consejería y tutoría.

 

El proceso de aprendizaje es mucho más que la simple adquisición de conocimientos; también moldea la identidad y las habilidades de las personas, influyendo en su crecimiento tanto personal como profesional. En el ámbito personal, el aprendizaje continuo promueve la reflexión y la autoexploración, permitiendo a los individuos comprender mejor sus valores, metas y habilidades. Esto puede llevar a un mayor autoconocimiento, autoconfianza y resiliencia emocional, aspectos fundamentales para el bienestar psicológico y emocional.

 

La tecnología ha revolucionado la forma en que aprendemos, ofreciendo nuevas oportunidades para la personalización, la colaboración y el acceso a recursos educativos. La tecnología puede mejorar el proceso de aprendizaje al proporcionar acceso a recursos educativos globales, permitir la personalización del aprendizaje, facilitar el aprendizaje colaborativo, proporcionar retroalimentación inmediata, ofrecer experiencias de aprendizaje interactivo y multimedia, y brindar flexibilidad y acceso remoto al contenido educativo. En conclusión, el aprendizaje está influenciado por una serie de factores internos y externos que moldean la forma en que adquirimos conocimientos y habilidades.

 

No se trata de que seamos incapaces de cumplir los tres procesos citados sino que no estamos acostumbrados a hacer ejercicios mentales. Es bien sabido por todos que usamos apenas una mínima porción de nuestro potencial mental. Las personas que hacen muy poco ejercicio físico y un buen día asisten a un gimnasio para practicar unas cuantas rutinas, experimentarán sensaciones dolorosas e incómodas en todo su cuerpo después del primer día, debido a su falta de tono muscular y condición física, estas sensaciones desaparecen una vez que el cuerpo ha tomado su ritmo. Nuestro cerebro reacciona de modo similar cuando lo sometemos a cierta actividad mental como lectura, análisis, síntesis, memorización, razonamiento, etc. Al memorizar al caletre se cumple con la función básica de prepararnos para los exámenes parciales y finales, pero. una vez cumplidos, empieza a operar una especie de operación “borrón y cuenta nueva”. Tampoco es tan simple.

 

Nuestra memoria es como un gran armario o archivador en el que es evidente que podremos encontrar mejor las cosas si las tenemos ordenadas de una forma lógica. También está demostrado que recordamos más y mejor aquello que comprendemos ¿De qué sirve memorizar una fórmula matemática si no sabemos cómo usarla? El problema radica en que nadie nos enseñó a analizar, ni a sintetizar, mucho menos a razonar la información que estamos guardando. Jamás vimos nada que tuviera que ver con filosofía. La Filosofía, es la disciplina que precisamente enseña a pensar, a cuestionar, a sacar conclusiones, a aplicar respuestas críticas a los problemas cotidianos y, en definitiva, a vivir de forma reflexiva. La cual cada vez se encuentra más arrinconada en los planes de estudio. Debería ser una materia obligatoria y durante mucho tiempo incluso ha estado vetada a los más pequeños.

 

La filosofía es una escuela de libertad. Contribuye a la maduración intelectual de los jóvenes, da instrumentos para responder a los grandes enigmas y ayuda a discernir los asuntos relacionados con la ética individual y social. En tiempos de posverdad, es un escudo contra los intentos de manipulación colectiva y una vacuna ante dogmatismos y mentiras. Arrinconada tal vez por ciertos intereses, la filosofía vuelve al debate público.

Vivimos tiempos realmente complicados. Estamos en plena crisis social, económica y política. Nos sentimos desbordados por los acontecimientos, dentro de un espacio turbulento, en un torbellino de declaraciones que parecen cargadas de razón y desaparecen de un día para otro. Mucho ruido y pocas referencias estables a las que agarrarnos. Un mundo incierto.

 

Escribía Pío XII, anticipándose a su tiempo: ‘Es de suma importancia formar cuidadosamente el sentido crítico de los jóvenes, a la edad en que se abren a la vida cívica y social. No ciertamente para halagar el gusto por la crítica a la que dicha edad está excesivamente inclinada, ni para favorecer su espíritu de independencia. Se trata de enseñar a pensar y vivir como hombre, en un mundo en que los medios de difusión de las noticias y las ideas han adquirido una fuerza de penetración tan apremiante. Saber leer un periódico, juzgar una película, criticar un espectáculo, saber, en una palabra, conservar el dominio del juicio y de los propios sentimientos contra todo cuanto tiende a despersonalizar al hombre, esto se ha convertido en una exigencia de nuestro tiempo’. Profecía luminosa.

Solía asumirse que el conocimiento y el pensamiento tenía dos etapas: la de búsqueda de información, y pensar de forma profunda y creativa a partir de la información recopilada, aportando tus propias visiones, tus propias deducciones. Hoy parece que estamos perdiendo la segunda parte, nos quedamos en la primera, como si no fuera necesario extraer deducciones o conclusiones originales. Las nuevas tecnologías nos instan a buscar, pero no a reflexionar. Internet desincentiva el pensamiento profundo. Internet consigue que nos desentendamos del pensamiento crítico acerca de lo que está haciendo internet, porque dedicamos todo el tiempo a los placeres, a picotear informaciones o interactuar socialmente.

 

El Mito de la Caverna de Platón, al cual tuve acceso en mis estudios de posgrado de Administración de Empresas, me ayudó a aclarar y comprender, parcialmente, el origen de mis dudas al inicio de los ’70. Tal vez en esa época no lo tenía tan claro, pero hoy en día, comparto esta  apreciación.

 

Vivimos “prisioneros” de la manipulación de los políticos, intelectuales y líderes religiosos respecto a la interpretación del mundo en que vivimos, el cual, lógicamente, es imperfecto. Platón consideraba que “socialmente vivíamos escondidos entre las sombras”. Eso nos impide ver o discernir pues estamos “encadenados” a las ideas falsas de otros y las propias, incluyendo la superficialidad. Consideraba Platón que la fuerza de la filosofía nos empuja a salir de la caverna. Esa fue una de mis prioridades al irme al doctorado en 1973. Las demás fueron personales. Cuando abrimos nuestra mente al “mundo exterior y libertario”, nos integramos al paraíso de la verdad y, volvemos a comunicar, lamentablemente ni nos escuchan, ni nos entienden, Un círculo vicioso.

 

El verdadero problema de las personas y los países es la pereza por cuestionar, por buscar respuestas y soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia y el principal peligro para las democracias en el año 2024, tal vez sea la superficialidad. 

 

“Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia” Aristóteles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustavo Gonzalez Urdaneta

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