Incel: Celibato Involuntario (Gustavo González Urdaneta)

 

Incel: Celibato Involuntario

Gustavo González Urdaneta

Miami 6 abril

 

Recientemente un amigo me preguntó si yo sabía lo que era “Incel” y era la primera vez que oia esa palabra asi que no tenía ni la mejor idea de a que se refería. Me decía que Incel es un término asociado con una subcultura, principalmente en línea, de personas que se definen como incapaces de encontrar pareja romántica o sexual a pesar de desearla, y que, como resultado, pueden culpar, cosificar y denigrar a mujeres y niñas. La ideología Incel se caracteriza por el odio a las mujeres (misoginia), que a menudo se expresa mediante discursos de odio o, en ciertos casos, violencia contra las mujeres. En su origen fue acuñado como "invcel" alrededor de 1997 por una estudiante canadiense queer, la ortografía había cambiado a "Incel" en 1999, y el término saltó a la fama en la década de 2010 tras los actos terroristas misóginos de Elliot Rodger y Alek Minassian.

 

Poco antes de que una furgoneta atropellara deliberadamente a un grupo de peatones en Toronto, Canadá, dejando un saldo de 10 muertos y cerca de 15 heridos, el hombre acusado de perpetrar el ataque dejó un críptico mensaje en su página de Facebook. El texto de Alek Minassian, de 25 años, decía: "¡La 'Rebelión Incel' ya ha comenzado! ¡Derrocaremos a todos los 'Chads' y 'Stacys'! ¡Saluden todos al supremo caballero Elliot Rodger!", en referencia a otro atacante que cometió una masacre en 2014 en California, Estados Unidos, en el que murieron seis personas y otras 13 resultaron heridas. Tras el incidente —cuya motivación aún no sido determinada por la policía—, Facebook eliminó la página de Minassian. Los Incel creen, básicamente, que el mundo es particularmente injusto contra los hombres heterosexuales poco atractivos, y por ello buscan apoyo anónimo en foros y redes sociales.

 

La misoginia es el odio, desprecio o prejuicio contra las mujeres. Este término proviene del griego ‘misos’ (odio) y ‘gynē’ (mujer). A lo largo de la historia, la misoginia ha tomado diversas formas, desde la discriminación abierta y la violencia hasta actitudes sutiles y microagresiones. En muchas culturas, la misoginia se ha manifestado a través de leyes y normas sociales que relegan a las mujeres a roles subordinados. En la antigua Grecia, por ejemplo, las mujeres eran consideradas inferiores y excluidas de la vida pública. En la Edad Media, la misoginia se reflejaba en la caza de brujas y la persecución de mujeres que desafiaban las normas establecidas. En la era moderna, aunque se han logrado avances significativos en la igualdad de género, la misoginia persiste en diversas formas, desde la brecha salarial hasta la representación desigual en posiciones de liderazgo.

 

Varios estudios han demostrado que estas influencias históricas siguen afectando las actitudes contemporáneas hacia las mujeres. Un estudio de la Universidad de Harvard encontró que los prejuicios de género están presentes en todas las culturas, aunque varían en intensidad. Otro estudio realizado por la Universidad de Stanford reveló que las mujeres en posiciones de liderazgo enfrentan más resistencia y críticas que sus homólogos masculinos, evidenciando la persistencia de la misoginia en el ámbito profesional. Estos ejemplos ilustran cómo la misoginia no solo es un problema histórico, sino una realidad contemporánea que requiere atención y acción.

 

La misoginia sigue siendo un problema persistente en la cultura contemporánea, manifestándose en diversos sectores como la música, el cine y las redes sociales. En la música, letras de canciones que objetivizan a las mujeres y glorifican la violencia contra ellas son comunes. Artistas populares han sido criticados por promover mensajes misóginos, lo que influye negativamente en la percepción de género entre los jóvenes. En el cine, la representación de las mujeres a menudo se limita a roles secundarios o estereotipados, reforzando la idea de que su valor está ligado a su apariencia física o a su relación con los personajes masculinos. Las redes sociales también juegan un papel significativo en la perpetuación de la misoginia. Plataformas como Twitter e Instagram han sido escenarios de acoso y abuso hacia mujeres, especialmente aquellas que se atreven a expresar opiniones fuertes o a desafiar normas establecidas. Los troll y el ciberacoso son problemas graves que afectan la salud mental de las víctimas y crean un ambiente hostil en línea.

 

La sociedad en su conjunto también sufre las consecuencias de la misoginia. La normalización de actitudes misóginas puede crear un ambiente tóxico que afecta a todos, independientemente de su género. Esto puede llevar a una mayor aceptación de la violencia y la discriminación, lo que a su vez puede aumentar los niveles de estrés y ansiedad en la población general. En resumen, la misoginia no solo daña a las víctimas directas, sino que también tiene un impacto negativo en la salud mental de la sociedad en su conjunto.

 

Resulta que la ideología Incel ha evolucionado dada la superioridad genética de los hombres sobre las mujeres; la "regla 80/20" (una aplicación del principio de Pareto) que sugiere que el 80% de las mujeres desean al 20% de los hombres más atractivos; y, entre los hombres no blancos dentro de la subcultura, la teoría de "simplemente sé blanco" (JBW), que sugiere que los caucásicos enfrentan la menor cantidad de obstáculos para las relaciones y el sexo. Muchos autoidentificados como Incel justifican sus prejuicios utilizando interpretaciones tomadas de conceptos como el determinismo biológico y la psicología evolutiva.

 

Ahora bien, en cuanto a la veracidad de esta regla, no hay estudios científicos que respalden la idea de que el 80% de las mujeres solo eligen al 20% de los hombres, pero sí hay pesquisas que encontraron tendencias similares. Un estudio de la Universidad de Oxford encontró que en las aplicaciones de citas, las mujeres suelen ser más selectivas y deslizan “me gusta” a un porcentaje menor de perfiles en comparación con los hombres. Según datos de OkCupid, las mujeres califican a la mayoría de los hombres como “por debajo del promedio”, mientras que los hombres suelen evaluar a las mujeres de manera más equilibrada. En Tinder, un estudio de 2020 mostró que el 78% de los matches se concentraban en el 20% de los hombres con perfiles más atractivos. El problema con la regla del 80/20 es que puede crear expectativas poco realistas y crear una visión pesimista del amor. Es por eso que es mejor tener presente que el amor y las relaciones dependen de cada uno y no se basan en lo que digan los números y estadísticas.

 

Los autoidentificados como Incel regularmente respaldan las ideas de la "hipergamia femenina". La hipergamia femenina es la tendencia de las mujeres a elegir parejas, no solo por su físico, sino que tengan un estatus social o económico superior al suyo. No solo buscan un compañero que aporte amor, sino también estabilidad y mejor calidad de vida. De todos modos, ello no significa que todas las mujeres busquen un «príncipe azul». Cada persona tiene sus prioridades en una relación y muchas valoran otros aspectos, más allá de lo económico. Sin embargo, la hipergamia siempre existió y sigue siendo relevante en la actualidad.

 

“Hipergamia” es un término que proviene del griego hyper (‘exceso’) y gamia (‘unión’). Se originó siglos atrás, cuando las jóvenes solteras debían encontrar esposos prósperos para mejorar su estatus. Clásicos de la literatura, como Orgullo y prejuicio, ilustran la forma en que esperaban ser cortejadas estas mujeres por los hombres adinerados. A pesar de la revolución de género del siglo XX, el fenómeno continúa vigente. Ahora evolucionó y se aplica a las relaciones modernas en las que las personas buscan atributos sociales y económicos del otro que consideran superiores al resto. En la historia, también hay muchos hombres que se casaron con mujeres de mayor estatus económico para consolidar el suyo. Tal es el caso de Juan de Médici, el banquero de la Edad Media, que desposó a la acaudalada Piccarda Bueri para fortalecer su posición.

 

Volviendo a la subcultura Incel, sus características se pueden particularizar por el resentimiento extremista, la hostilidad, la cosificación sexual, la misoginia, la misantropía, la autocompasión y el autodesprecio, el racismo, la sensación de derecho al sexo, la culpabilización de las mujeres y las personas sexualmente exitosas por su situación (que a menudo se considera predeterminada debido al determinismo biológico, la genética evolutiva o un juego amañado), el nihilismo, la cultura de la violación y el respaldo a la violencia sexual y no sexual contra las mujeres y las personas sexualmente activas. Las comunidades Incel han sido cada vez más criticadas por académicos, funcionarios gubernamentales y otros por su misoginia, el respaldo y el fomento de la violencia y el extremismo. Con el tiempo, la subcultura se ha asociado con el extremismo y el terrorismo. Desde 2014, ha habido múltiples asesinatos en masa, sobretodo en América del Norte, perpetrados por personas que se identifican como Incel, así como otros casos de violencia o intentos de violencia.

 

¿Quiénes son los Incel de la vida real que mataron por frustración sexual e inspiraron la serie “Adolescencia”? El éxito de esta miniserie estrenada en Netflix revive los casos de crueldad misógina que sorprendieron al mundo y que pusieron en el ojo público a la peligrosa ideología de los “Incel”. La nueva serie de Netflix, Adolescencia, se convirtió en un fenómeno global. La historia de Jamie Miller, un chico de 13 años acusado de asesinar a una compañera de escuela, marca distancia de la típica fórmula narrativa, con investigaciones, testimonios, giros intrincados, y un final que reivindique a la víctima, o peor aún, enaltezca la figura del asesino.

 

La miniserie ni siquiera busca poner el foco en el hecho per se, sino movilizar al público desde una verdad incómoda y difícil de procesar: la disociación generacional entre padres e hijos en plena era digital. El guión se inspiró en un homicidio muy similar al planteado en la serie, pero también supo sobre otros casos con patrones comunes, donde predominaba el perfil criminal, la frustración y el odio hacia las mujeres. Es por esta razón que en Adolescencia, resuena el término “Incel”, un acrónimo de la expresión “celibato involuntario”. Como ya hemos dicho, se refiere a un oscuro movimiento conformado exclusivamente por hombres marginados. Estos grupos creen firmemente que las mujeres solo aspiran a relacionarse con hombres “alfa”, es decir, aquellos con un perfil predominante y excluyente. Bajo esta premisa, los Incel las responsabilizan por “incapacitarlos” sexual y afectivamente.

 

Lo peor de este escabroso tema es que no se trata de un rebuscado concepto creado para la miniserie. La ideología Incel existe, sus seguidores operan furtivamente en foros como Reddit o 4chan para destilar su furia a través del teclado y sus células más extremistas, exponen abiertamente sus deseos de someter, torturar o asesinar a los “Chads” (hombre) y “Stacys”, (mujer) es decir, personas que responden a los estereotipos “ideales” de belleza y éxito. Incluso, estos peligrosos focos cuentan con sus propios “mártires” que a diferencia del resto, fueron capaces de perpetrar su cometido, cegados por la frustración sexual, la envidia y el odio. Los Incel autoidentificados más extremistas han migrado cada vez más a lugares oscuros, incluidos los servicios de chat de juegos (como Discord) y la web oscura para evitar los cierres de sitios y la autocensura que se ha desarrollado entre algunas comunidades Incel como un esfuerzo por evitar atraer el escrutinio de las fuerzas del orden o los proveedores de servicios de sitios web.

 

Es de esperar que todos los padres estén preocupados por la posibilidad de que la conducta de sus hijos y nietos esté siendo afectada por el contenido al que están expuesto con las redes sociales y el uso de sus teléfonos. Asumidas sus inquietudes, y cómo estas se relacionan con los temas de "Adolescencia", tal vez valga la pena vean la miniserie juntos, teniendo presente que en ella, el protagonista, Jamie, y sus compañeros utilizan un lenguaje asociado a la "machosfera" -sitios web y foros en línea que promueven la misoginia y la oposición al feminismo- y a la cultura Incel, que seguramente los padres no conocen. De hecho, es factible que la mayoría de los padres y abuelos que lean este articulo nunca hayan oído la palabra Incel, como me sucedió a mí.

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