Armas silenciosas para guerras tranquilas (I) Gustavo Gonzalez Urdaneta
Armas
silenciosas para guerras tranquilas (I)
Gustavo Gonzalez
Urdaneta
Miami 15
diciembre 2020
En las últimas
dos décadas, la sociedad venezolana ha convivido en un ambiente en el cual,
paralelamente, se desarrollan dos guerras, ambas con el objetivo afín de controlar
la población pero con instrumentos muy diferentes. Una, la guerra
interna, violenta, cruel y sangrienta propiciada y apoyada por el
régimen con sus adláteres y, la otra, la guerra de manipulación de
los medios y del lenguaje por los políticos en general. En agosto 2017 escribí un artículo en
el blog que titulé “No más distracciones chucutas” y comenzaba
recordando que, en un ensayo de 1946 en el London Tribune titulado "En
Frente de Tu Nariz", George Orwell señaló que "somos
capaces de creer cosas que sabemos que son falsas, y cuando, finalmente se nos
prueba que estamos equivocados, torcemos los hechos de manera descarada para
mostrar que tenemos razón. Intelectualmente, es posible llevar a cabo este proceso
por tiempo indefinido: la única comprobación de ello es que tarde o temprano
una falsa creencia se topa con la realidad sólida, y sucede generalmente en un
campo de batalla”.
En esa
oportunidad, les decía, y aún se mantiene, que nuestro campo de batalla está en
Venezuela, país convertido en un Narco-Estado, militarizado, corrupto,
controlado por el castro-comunismo, con presencia de miembros de la FARC
de Colombia y grupos terroristas como Hezbollah, Hamas e Irán.
En Venezuela estamos en guerra permanente. Y todavía la comunidad internacional
no decide a favor del R2P. Las últimas cifras de violencia y crímenes
sitúan a Venezuela como el país más inseguro y peligroso de América Latina y
del mundo. Entre 1999, año en el que llegó Hugo Chávez al poder, hasta 2018,
se han registrado 333.029 muertos por violencia. De media, perdieron la
vida 40 personas por día, y en su mayoría jóvenes en condiciones de
pobreza. Sólo el año pasado, más de 16,000 personas perdieron la vida en nuestro
país, muchos jóvenes menores de 30 años mueren cada semana.
En cuanto a
ambas guerras, debemos tener la paciencia de los japones y su perseverancia e
insistencia hasta conseguir el propósito deseado. Ellos tienen un proverbio que
refleja esas virtudes: “Si quieres calentar una roca, siéntate encima de ella
cien años”. Ya llevamos veinte. La palabra “Ganbarimasu” suele
traducirse como “hacerlo lo mejor posible” pero su traducción literal sería “se
cabezón y firme hasta conseguir lo que te propones”. La filosofía es no
parar nunca hasta que un objetivo se haya conseguido. Tome lo que tome. La
consulta popular opera en esa dirección. No bajar la guardia pero también
tienen dos estrategias opuestas para lograr cambios: Shinkansen y
Kaizen. La primera es a través de una transformación radical,
empezar de cero y, la segunda, es mediante un proceso de mejoras continuas a
partir de pequeños cambios diarios en una misma dirección. Aparentemente
nuestra oposición sigue el Kaizen, tal vez la implementación del
resultado de la consulta nos señale el momento de pasar al efecto Shinkansen:
cambio radical de estrategia. Recordemos que “estés donde estés y logres lo que
logres, todo está por hacer y todo está en nuestras manos”. Me pasa por la
mente una estrategia que se menciona de vez en cuando: la desobediencia
civil de Gandhi. Hoy quiero referirme al segundo tipo de guerra, las
estrategias de manipulación mediática y del lenguaje por los políticos: Las
armas silenciosas para guerras tranquilas.
La tecnolgia de
armas silenciosas ha evolucionado a partir de Investigación de Operaciones (IO),
una metodología estratégica y táctica desarrollada por el estado mayor militar
en Inglaterra durante la segunda guerra mundial. El objetivo principal de IO
era estudiar problemas estratégicos y tácticos de defensa aérea y terrestre,
teniendo como objetivo la utilización efectiva de recursos limitados contra los
enemigos extranjeros. Muy temprano fue reconocido, por los que se hallaban en
situacion de poder, que estos mismos métodos podían ser usados para controlar totalmente
una sociedad. Sin embargo, eran necesarios mejores instrumentos. En un estado
totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede
controlarla por la fuerza empleando porras. Pero cuando no se puede controlar a
la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el
medio típico para hacerlo es mediante la manipulación por los medios y del
lenguaje.
La ingeniería
social (análisis y automatización de una sociedad) requiere de la captación
y procesamiento de una gran cantidad de información y datos económicos
que siempre son variables. Era necesario un medio ultrarrápido de tratamiento
de la información para ganarle la batalla a la sociedad y, predecir cuándo ésta
llegaría a capitular. Con los inventos
del ordenador en 1946, el desarrollo de una metodología de programacion
en 1947 y el transistor en 1948 bajo su control, los que
estaban en posición de poder presintieron que era posible para ellos controlar
el mundo apoyándose en un botón. Inmediatamente la Fundación Rockefeller
subvencionó un ciclo de estudios de cuatro años en el Harvard College creándose
el Harvard Economic Research Project al cual se sumó la US Air Force en 1952.
En 1954, supuestamente, en el interés del futuro orden mundial, su paz y
su tranquilidad, se inició una guerra tranquila para el control
de la sociedad norteamericana para lo cual fue necesario crear, proteger y
utilizar nuevas armas que, como el futuro mostraría, son armas tan sutiles y
sofisticadas, en sus principios de funcionamiento y su apariencia, que
recibieron el apelativo de armas silenciosas.
Estas armas
disparan “escenarios” o situaciones en lugar de balas, dichos
escenarios se crean tras el tratamiento de datos en lugar de una reacción
físico-química como es el caso del disparo de una bala. Las armas disparan bytes
de información, en lugar de granos de polvos; disparan por medio de una
herramienta que es el computador, en lugar de un fusil; disparan por medio de
la gestión de un programador de ordenadores, en lugar de un francotirador de
elite; las armas silenciosas no producen ruido explosivo evidente, no
causan daño físico o mental aparente, ni intervienen de manera evidente
con la vida cotidiana social de cada uno. Producen, sin embargo, un reconocible
“ruido”, causan daños físicos y mentales e interfieren de manera
importante en la vida cotidiana social, o más bien, importante para un
observador entrenado, para aquel que sabe dónde mirar y observar.
El público no
puede comprender esta arma y, por lo tanto, no sabe que está siendo atacado y sometido
por la misma. La población puede sentir instintivamente que algo no va bien,
pero por la naturaleza técnica de esta arma, no puede expresar su pensamiento
de manera racional, o tomar las riendas del problema con inteligencia. En
consecuencia no sabe cómo gritar para pedir ayuda, y no sabe cómo asociarse con
otros para defenderse. Cuando un arma silenciosa es aplicada gradualmente, las
personas se ajustan, se adaptan a su presencia y aprenden a tolerar su
repercusión sobre sus vidas hasta que la presión (psicológica vía
económica) se vuelve demasiado grande y se hunden. En consecuencia, el
arma silenciosa es un tipo de arma biológica. El arma ataca la
vitalidad, las opciones y movilidad de los individuos de una sociedad,
conociendo, entendiendo, manipulando y atacando sus fuentes de
energía social y natural, así como sus fuerzas y debilidades físicas, mentales
y emocionales.
Es posible que
te preguntes cual es la intención de un proyecto de investigación cuyo objetivo
sea el control de una sociedad, desarrollado en esa época para la
norteamericana, pero, susceptible de aplicar a cualquier sociedad con los
ajustes necesarios. Igual te podrías preguntar por qué los bancos mandan tanto,
por qué tanta corrupción y tanta mentira, por qué la mayoría de los programas
de televisión son basura, por qué hay tanta violencia en las películas y
videojuegos, por qué la educación escolar es mucho peor que hace 40 años. Por
qué la sociedad está tan dividida incluso en países como EE. UU. Sin embargo,
todo esto, no es por casualidad.
El objetivo de
la investigación económica es el establecimiento de una economía totalmente
previsible, predecible y manipulable. El objetivo inicial era el control
de las clases populares de la sociedad, pero, hoy en día, al menos en muchos
países, la clase media ha desaparecido. Así que el control es de la sociedad en
general por los que ostentan el poder. A fin de alcanzar una economía
totalmente predecible, los elementos de la sociedad deben ser llevados a
un control total, la célula familiar debe ser desintegrada, la calidad de
la educación dada debe ser la más pobre, de manera que la brecha de la
ignorancia que aísla al ciudadano común de las clases superiores sea y
permanezca incomprensible para las clases populares. Con tal discapacidad,
incluso los mejores elementos de la sociedad tienen poca esperanza de
extirparse del lote que les ha sido asignado en la vida. Esta forma de esclavitud
es esencial para mantener un cierto nivel de orden social, paz y de
tranquilidad para las clases superiores dirigentes. Y así, cuando el gobierno
es capaz de recaudar impuestos y dimensionar la propiedad privada sin una
compensación justa, es una indicación de que la gente está madura para rendirse
y consentir su pase a la esclavitud y al sometimiento legal.
La primera razón
por la que los ciudadanos de un país crean una estructura política es un
deseo subconsciente de perpetuar la relación de dependencia de su
infancia. Dicho simplemente, quieren un ángel de la guarda para eliminar
todo riesgo en sus vidas, tener un plato de comida sobre la mesa, poder vestirse,
acostarse en la cama cada noche, y decirles que todo irá muy bien cuando
despierten a la mañana siguiente. La demanda del pueblo es increíble, entonces
su ángel de la guarda (el político de turno) responde a lo increíble con
lo increíble, prometiendo todo sin aportar nada. Entonces, ¿Quién es el
mayor mentiroso? ¿El público o el político de turno? El
comportamiento del público está dominado por el miedo, la indecisión y la
facilidad de control. Todo esto es la base del “estado del bienestar” en tanto
que arma estratégica y útil contra un público indigesto.
La mayoría de la
gente quiere ser libre para hacer cosas, pero tiene miedo de fracasar.
El miedo al fracaso está manifestado por la irresponsabilidad, en
particular, delegando en otros las responsabilidades personales ahí donde el
éxito no es seguro, o implica obligaciones que la persona no está preparada
para aceptar. Quieren la autoridad, pero no aceptan ninguna responsabilidad u
obligación. En consecuencia, delegan en los políticos para que afronten
la realidad en su nombre. El público ordinario rechaza mejorar su propia
mentalidad y su fe en el prójimo. El pueblo otorga el mandato a los políticos a
fin de que las personas puedan obtener la seguridad, sin tener que organizarse,
obtener acción, sin tener que pensar o reflexionar, evitar asumir la
responsabilidad de sus propias acciones. Damos a los políticos el poder
de crear y dirigir una máquina de guerra que con frecuencia opera en contra
de nosotros mismos.
No debemos tener
miedo, pues es lo que buscan. Tampoco deberíamos salir a la calle, pues es lo
que quieren. Ninguna manifestación ha logrado ningún cambio. Jamás. Sólo
permite reforzar las leyes policiales. Sí a las huelgas, denuncias, acciones
concretas y boicot. Nuestras armas también son silenciosas. Sí a la
conciencia, responsabilidad y congruencia. Si a la Desobediencia Civil de
Gandhi. Y sobre todo ser consecuentes. No podemos quejarnos de la corrupción a
cualquier nivel si teniendo conocimiento de ello no lo denunciamos, porque
incluso estaremos siendo cómplices. Ha llegado el momento. Denunciemos y
actuemos, de lo contrario, estaremos colaborando con el sistema que decimos
querer cambiar. Nadie dijo que el cambio iba a ser cómodo y fácil. Ahora bien,
si prefieres seguir como estás y quejarte rascándote la barriga, tú decides,
pero les estás dando la razón y apoyando este sistema contaminado que la
mayoría queremos cambiar para construir ya, ahora, una Venezuela
mejor para todos. Nuestra guerra es entre la verdad y la mentira
Hay dos términos citados en los articulos que me gustaría precisar: La neolengua y la Policía del Pensamiento. La neolengua, no es más que una versión extremadamente simplificada del inglés y es uno de los pilares básicos del régimen totalitario del Partido. El objetivo de crear tal lengua era dominar el pensamiento de los miembros del Partido y hacer inviables otras formas de pensamiento contrarias a los principios del Ingsoc ((Socialismo Inglés en neolengua). Por ejemplo, para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes.
ReplyDeleteLa idea de neolengua como forma de hablar para controlar y definir el pensamiento de la población con intereses políticos ha sido y sigue siendo un tema de actualidad y de interés moral. De hecho, Orwell tomó como modelo para su neolengua el lenguaje utilizado por la propaganda totalitaria nazi y soviética del momento y tan solo tuvo que imaginar cuál podría ser la tendencia de este uso político del idioma. Un documento ilustrativo al respecto sería el libro de Victor Klemperer LTI: la Lengua del Tercer Reich. Muchas personas ven en el lenguaje políticamente correcto un ejemplo claro de neolengua en el mundo real. Por ejemplo, en Brasil hubo bastante polémica cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva propuso una lista de «palabras prohibidas» en política.
La Policía del Pensamiento se refiere a una organización policial ficticia presente en la novela 1984, de George Orwell. Se considera que está inspirada en el NKVD de la Unión Soviética de Iósif Stalin. La organización orwelliana se caracteriza por arrestar a los "ciudadanos" que "piensan" en cosas que van en detrimento de las consignas del Partido. El crimen de pensamiento es lógicamente el más grave de todos los crímenes sancionados por el Partido. El castigo por "pensar mal" es ser secuestrado y torturado para hacer confesar los crímenes de pensamiento y, en última instancia, si el sujeto se resistía, era llevado a la Habitación 101, donde se le quebrantaba definitivamente.
Los proles (término con el que se designa al proletariado) estaban prácticamente libres del control que ejercía la Policía del Pensamiento. Como se afirma en la novela, "los proles poseían libertad intelectual, porque estaban desprovistos de intelecto". Lo importante era que el fervor al Gran Hermano se mantuviera en el Partido, con el fin de que este no perdiera la confianza en sí mismo y fuese derrocado. La reescritura del pasado, trabajo de Winston Smith, protagonista de la novela, en el Ministerio de la Verdad, era práctica habitual en la Unión Soviética, además de las mentiras habituales en la propaganda de guerra. En la Unión Soviética Stalin tuvo la costumbre de eliminar los nombres de sus enemigos de la prensa, libros, registros históricos y documentos de archivo. Tal medida incluía a los escritos de tales personajes, los cuales eran sacados de la circulación y destruidos. Incluso las fotografías oficiales resultaban retocadas por la censura del régimen para eliminar de allí a los «personajes incorrectos». En la Edad Antigua se ha usado también la damnatio memoriae, llamada abolitio nominis en el Imperio Romano, algo similar a la «vaporización».
Excelente...
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