La corrupción por necesidad o la necesidad de corrupción (Gustavo Gonzalez Urdaneta)
La corrupción
por necesidad o la necesidad de corrupción
Gustavo Gonzalez
Urdaneta
Miami 6 febrero
2021
La concepción de
la palabra corrupción tiene diversas perspectivas desde las distintas ciencias
que abarca: Política, jurídica, económica y sociológica. Intentando abarcar a
todas las ramas mencionadas, podemos llegar a un concepto uniforme de lo que es
la corrupción. Se entiende que existe corrupción cuando una persona,
ilícitamente, pone sus intereses personales por sobre los de las personas e
ideales que está comprometido a servir.
Si vemos el
origen de la palabra corrupción proviene del latín corruptio, que
se forma del prefijo cor-, que quiere decir ‘junto’, la raíz del
verbo rumpere, que quiere decir ‘quebrar’ y el sufijo -tio,
que quiere decir acción y efecto. Al final significa que destruye algo que
pierde su naturaleza. La definición de corrupción centrada específicamente en
la conducta es el abuso de un cargo, del poder y de los recursos públicos para
la obtención de un beneficio personal. Al respecto está el criterio moral y la
opinión que infieren que, en un acto que implique un perjuicio
del beneficio público para satisfacer un beneficio privado,
existe corrupción.
Otra manera de
entender la corrupción es considerarla como un recurso expeditivo,
es decir, que se utiliza para acelerar procesos. También puede entenderse a la
corrupción como un proceder, como un modo de hacer para la
obtención de beneficios. Este proceder conlleva la característica de ser una
desviación de cierta normativa jurídica o ética. Hay también quien establece
que habrá corrupción cuando alguien tiene un poder monopólico
sobre un bien o servicio, posee la discrecionalidad de decidir a quién apunta y
en qué medida, favorecido por la falta de transparencia ante la ausencia de
controles sobre las acciones del sujeto en cuestión.
El enfoque de
corrupción también puede tratarse con diferentes matices. Así hay quien llama corrupción
negra a las acciones más potentes y universalmente aceptadas, como son
el soborno y la extorsión. La corrupción blanca se da cuando las
acciones pertinentes son aceptadas ampliamente en el ámbito que se trate. Por
último, la corrupción gris incluye todas las conductas
con las cuales
las elites y la opinión pública discrepan al momento de evaluarlas como
corruptas o no. También las suelen clasificar en corrupción a gran
escala, menor y política, según la cantidad de fondos perdidos y el
sector en el que se produzca.
Recientemente,
hablando con algunos amigos sobre la pobreza en Venezuela, comentábamos sobre los
resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población
Venezolana (Encovi) publicados por la Universidad Católica Andrés Bello y
el Instituto de Estudios de Investigaciones Económicas y Sociales. Los datos son alarmantes. Entre 2005 y 2019, la
incidencia de la pobreza monetaria pasó de 34,4% a 96,2%. Y los porcentajes
correspondientes a la pobreza extrema aumentaron de 10,7% a 79,3%. Casi 80% de
los venezolanos no tienen los recursos necesarios para adquirir los alimentos
básicos. Y el coeficiente de Gini continúa siendo relativamente alto. El año
pasado fue de 0,51.
Fue de estas
conversaciones que me surgió la pregunta: ¿Somos víctimas-cómplices de la
corrupción por “necesidad propia” o es la corrupción una “necesidad impuesta”
por el sistema de gobierno?
Al ciudadano
honesto no le queda alternativa para resolver sus problemas de funcionalidad de
sus cosas cotidianas y que tienen que ver con la autoridad. Esto ni siquiera es
privilegio de sectores sociales donde se aplica la regla no escrita pero
diariamente practicada del axioma muy tradicional de que “el que no transa, no
avanza”. La corrupción en el país ha llegado a todos los estratos y es
imposible realizar la mínima transacción sin “bajarte de la mula” y tener que
pagar un “peaje”, “coima”, o como lo quieras llamar. Aparte de, que entiendo,
el gobierno incrementa, además, los cargos por cualquier trámite que se necesite
realizar para obtener cualquiera que sea el documento o la solvencia que además
exigen para cualquier beneficio o “dádiva” conque entrampan a todos.
Los salarios,
por otro lado de cualquier empleado, incluso los honorarios profesionales, son
tan míseros en el primero de los casos que rasguñan lo que puedan bajo la mesa
en su lucha diaria por la sobrevivencia. No estoy muy seguro, incluso, de si hay
excepciones en que este precepto de pobreza salarial desaparezca. Todos buscan
la forma en que puedan tener recursos extras a lo que perciben porque el mismo
sistema hace que para hacerlo viable se tiene que compartir con los jefes. Así,
desde la más simple oficina pública hasta las altas esferas están llenas de
empleados y funcionarios que aprovechan el cargo y la “necesidad” del ciudadano
con un único fin: enriquecerse lo antes posible.
La ética no
importa, lo que importa son los fines y ésos fines están en muchos casos
sujetos a la realidad de la economía en función de la necesidad y la ambición
de quien ejerce el poder. En algunos casos es tan vital la corrupción como cada
eslabón de una cadena. En sí es una cadena que es posible su funcionamiento
gracias al sistema, imperando la práctica de que todos procuran hacerse de la “vista
gorda” en cuanto a lo que pasa.
Los políticos,
desde el inicio de sus funciones prevén las “contribuciones” correspondientes
para hacer el capital necesario para mantenerse en sus cargos y poder soportar
los enormes gastos que esto representa. De ahí nace la sentencia que me dijo
uno de mis suegros, “un político no puede tener necesidades económicas pues las
tentaciones son muy altas”. Hay una frase muy popular de que un “político pobre
es un pobre político”; no hay mucho que pensar ni ser un genio, de que de la
“cooperación de los ciudadanos” es que sale todo. A cambio de eso se reducen
los costos de cualquier trámite u obtención de beneficio. De aquí parte el
dicho de que hay que “engrasar la rueda para que funcione la maquinaria”. Así
empieza una cultura de ilegalidad generalizada o reducida a grupos sociales
que saben que "la ley no cuenta para ellos"
El problema está
en el mismo sistema que está hecho para eso por ser inviable e disfuncional si
se quiere cumplir con todos los requisitos de un trámite cualquiera. Por lo tanto, no nos desgarremos las
vestiduras, cuando las cosas se hacen para que así funcionen “todos,
trabajadores y ciudadanos pueden ser corruptos a la fuerza”. En un artículo
reciente decía que vivimos en una sociedad de cómplices y se estipulaban cuatro
tipos de víctimas-cómplices: por miedo, necesidad, ignorancia o interés
propio. Entonces, cual es la verdad ¿“hay
corrupción por necesidad o es la corrupción una necesidad”? No importa cuál
sea, no hay excusa. La desgracia no es más llevadera cuando afecta a un número
importante de personas… “mal de muchos, consuelo de tontos”.
Los permanentes
hechos mundiales de corrupción que se generan en los sectores público
y privado merman la credibilidad de las instituciones, descomponen el
sistema social y económico, socavan la democracia afectando gravemente al
Estado de Derecho en las naciones. Los actos de corrupción no son recientes, de
hecho, se señala que la corrupción nace con el ser humano o es tan antigua
como la civilización misma, por tanto, su ámbito de aplicación es
universal, es decir se encuentra omnipresente en la humanidad. Desde la antigua
China hasta Europa y Estados Unidos en la edad moderna, los gobiernos y las sociedades
han luchado para contener este cáncer. Miles de años de literatura documentan
la presencia de la corrupción.
Avanzando dentro
del cauce histórico, se encuentra que los acuerdos mundiales a los que
se llegaron posterior a la finalización de la segunda guerra mundial y las
crisis básicamente de orden económico por las que han atravesado las naciones
son motivos que han llevado a redefinir el rol que venía desempeñando el
Estado, con la finalidad de satisfacer las necesidades básicas requeridas por
la sociedad. Lamentablemente esto no es fácil de cumplir pues los flujos
económicos que se originan en base a esos acuerdos son desviados para otros usos,
los gobiernos no reciben los recursos que les adeudan, los recursos recaudados
se pierden antes de tener un uso adecuado o que, después de aprobar su
destinación, no se utilizan como se pretendía. Nunca ha existido una duda seria
de que la corrupción es uno de los principales obstáculos al desarrollo,
que pone en peligro el Estado de Derecho, los derechos humanos y la democracia,
así como las perspectivas económicas de una sociedad. Las prácticas ilegales y
corruptas se han ido ajustando a normas sociales tendiendo a buscar beneficios
personales principalmente, pero también a familiares, amistades,
organización, causa o movimiento social, político o cultural.
Transparencia
Internacional (TI) ya en 2011 afirmaba
que “la corrupción jugó un papel importante en debilitar el desarrollo social,
económico y ambiental. Se desvió por el mal camino los recursos y se comprometió
la calidad de los servicios y materiales utilizados para el desarrollo” y
resulta totalmente lógico pensar que si existen desviaciones de capitales esto
afectará a los usuarios de los servicios públicos o privados dependiendo del
sector donde se origine la anomalía. Ejemplos sobran en todo el mundo, pero con
mayor énfasis en aquellas regiones o países donde existe un menor grado de
desarrollo, basta con apenas mirar a países africanos o latinoamericanos,
que a pesar de poseer recursos naturales sus habitantes, en algunos casos
famélicos, padecen muchas otras necesidades como las de salud, vivienda,
alimentación, es decir, ni siquiera las necesidades básicas son satisfechas.
Se han identificado
cinco causas del fenómeno mundial de la corrupción,
que sin lugar a duda han incidido en su proliferación y que hoy en día, luego de
más de veinte años de ser emitidas siguen manteniendo vigencia, de manera general
son:(1) Las empresas transnacionales cuentan con un potencial económico
mayor que muchos Estados: (2) Los negocios internacionales cada día
crecen más: (3) En los países subdesarrollados los salarios de la
burocracia suelen ser muy bajos y las condiciones del trabajo no son buenas; (4)
Las asimetrías económicas, jurídicas, sociales y políticas y (5) Las
transacciones de divisas a través de sistemas informáticos.
La injerencia
empresarial corrupta en el aparato estatal es nociva y la economía predice
que son las empresas e industrias más ineficientes (que deberían cerrar) las
que tendrán el mayor incentivo para sobornar a los funcionarios y esto, entre
otros, afectan la libre competencia y reglas del juego entre las
organizaciones.
Hacer una lista
de los casos de corrupción chavistas es difícil de elaborar y, tal vez,
inútil. Son 21 años de revolución, con el chavismo gobernando Venezuela sin
ningún tipo de contrapeso o control. En todo este tiempo, una denuncia ha
superado a la otra y ya pocos recuerdan que quizás todo comenzó con un novedoso
plan social que fue bautizado con el nombre del padre de la patria: El famoso Plan
Bolívar 2000. Nada más y nada menos. Digo inútil porque la cabeza de
ese programa, el general Víctor Antonio Cruz Weffer, fue acusado en 2007 por el
Ministerio Público de enriquecimiento ilícito y ocultamiento de datos en su
declaración jurada de patrimonio y, que yo sepa, hoy, Cruz Weffer está libre y
apareció en los diarios en los llamados "Panamá Papers" o papeles de
Panamá por supuestamente abrir una empresa en el paraíso fiscal de las islas
Seychelles en 2007.
El seguimiento
que en los últimos 15 años ha realizado el capítulo venezolano de Transparencia
Internacional (TI), a la gestión de los funcionarios públicos, ha revelado
que en Venezuela se ha venido aplicando de manera sistemática y generalizada un
conjunto de acciones que favorecieron el desfalco al patrimonio público y la
instauración de un Estado criminal, cuyos tentáculos se han extendido a
toda una red internacional de corrupción. TI utiliza un sistema de puntos para
evaluar la corrupción de cada país, con una escala que abarca desde el 0, que
sería la corrupción absoluta, hasta el 100, la transparencia total. En 2020,
dos tercios de los países del mundo no alcanzaron los 50 puntos. Venezuela
tiene 16 puntos (lugar 176 de 180) sólo por encima de Yemen, Siria, Somalia y
Sudan del Sur.
El primero de
los 12 elementos que configuran el Patrón de Gran Corrupción
identificado por TI es el monopolio de sectores económicos, con el
gobierno como único propietario y administrador de productos, bienes y
servicios esenciales para el ciudadano. El efecto nocivo de ese control se
evidencia en sectores vitales como el eléctrico. Solo en marzo de 2019, hubo en
Venezuela más de cuatro grandes apagones que dejaron a 90% del país a oscuras.
En todo el 2020 continuaron las fallas en varios estados, en especial en la
región andina y en el Zulia. Me permito señalar dos de los más sonados casos de
corrupción en el sector eléctrico desde el sector empresarial.
El soborno
es la forma más común de corrupción pública y uno de los escándalos de
corrupción que ha causado revuelo desde el 2016 a nivel mundial han sido los
casos de soborno realizados por la constructora brasileña Odebrecht a
funcionarios gubernamentales de doce países por más de USD 785 millones mediante
una extensa red de corrupción. Según el Departamento de Justicia de Estados
Unidos, Venezuela es el país que más dinero recibió en sobornos por
parte de Odebrecht; entre 2006 y 2015 existen obras públicas contratadas
por esta constructora que no avanzaron y se han mantenido paralizadas. El
Departamento de Justicia también sostiene que el gobierno de Venezuela recibió
al menos 98 millones de dólares en sobornos.
En febrero del
2016 el asesor externo de la brasileña Odebrecht y representante del Consorcio
OIV, no pudo explicar satisfactoriamente a los diputados de la Asamblea
Nacional, cómo es que el proyecto de la Central Hidroeléctrica Tocoma
tiene cuatro años de retraso cuando se le interpeló, por lo que fue declarada
responsabilidad política a siete exministros de energía eléctrica. La fecha de
inicio de construcción del proyecto eléctrico data de marzo de 2007, y debía
ser culminado en 2012. El Proyecto de Tocoma iba a generar 2.160 megavatios
para el Sistema Eléctrico Nacional. Al 2016, reportaban una ejecución física de
98%. Para el 2017 el desfalco en
Tocoma, según los especialistas, alcanzaba los 3.000 millones de dólares. Aún está
inconclusa.
Otro caso empresarial,
de corrupción por colusión, es con la Empresa Derwick Associates
(DA). Derwick era una empresa favorecida sin contar con experiencia en la
rama de electricidad ni de estudios de anteproyectos de ingeniería. Derwick
vivió un ascenso meteórico. En solo 14 meses, entre 2009 y 2011, la empresa
obtuvo contratos con empresas públicas por más de 5.000 millones de dólares,
incluyendo 11 proyectos de construcción de nuevas plantas eléctricas y uno más
para modificar instalaciones prexistentes que debían incrementar en 1.216 MW la
capacidad nacional de generación. Derwick Associates ha sido denunciada por
irregularidades, tráfico de influencias y cobros excesivos del gobierno
venezolano y hacer contrato de terceros para realizar proyectos otorgados por
el estado.
Apenas dos
eslabones de la cadena de presunta corrupción en el Sector Electrico
Nacional que según algunos especialistas, abogados, periodistas y políticos,
alcanza la escandalosa cifra de 42 mil millones de dólares. La emergencia
eléctrica decretada por Chavez en febrero 2010 sirvió para la
trampa. El problema eléctrico es causa de quienes se enriquecen a costa de los
recursos del Estado. Según especialistas del sector, fue una crisis inducida
para apoderarse de la renta petrolera. La triste realidad es que con toda la estafa
cometida por el Gobierno en el sector eléctrico, de los 36.732 MW de capacidad
instalada, apenas el 27.2% está disponible (10.000MW).
Existe una
desigual lucha que viene gestándose para combatir este mal, toda vez que el
poder político y económico de verdaderas mafias transnacionales públicas o
privadas afectan el desarrollo de las naciones con un agravante que cada vez es
más asiduo y nocivo denominado impunidad, ésta socava los valores del
ser humano, merma su afán de progreso y contamina la misión de bienestar que
buscan las sociedades organizadas. La suscripción de convenios internacionales
más allá de un mero acto protocolario o diplomático, requiere que exista la
férrea voluntad política para que exista coherencia entre ese discurso político
de los gobernantes de turno, con la ejecución efectiva de lo dispuesto en los
cuerpos jurídicos suscritos y que en muchos casos están ya determinados en la
legislación preventiva y la serie de delitos que devienen de la corrupción
tipificados penalmente, por lo que se demanda que la transparencia y la lucha
contra la corrupción sean prioridades en las agendas de desarrollo de las
naciones.
Para comenzar a
construir una Venezuela íntegra es perentorio que se adopten medidas
preventivas y correctivas para erradicar este flagelo, y establecer un modelo
de gobierno con base en los principios de transparencia y responsabilidad
pública. Así lo demanda este momento histórico en el que el país enfrenta una
de las mayores amenazas contra la salud y la vida de sus ciudadanos.
Querido Gustavo: Extraordinaria y muy didáctica explicación de ese constante flagelo, pero sobre todo la conclusión y el consejo para la erradicación del mismo, fue excelente
ReplyDeleteMi querido primo excelente y muy clara explicación del tema corrupción. Ojalá los políticos siguieran tu consejo. Felicidades!!!
ReplyDeleteResulta que en el año de 1824 estaba Simón Bolívar en Lima y comprobó que en las cinco naciones que él había liberado, y que en ese momento gobernaba, la corrupción estatal era monstruosa. Entonces decretó pena de fusilamiento para los culpables en Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Ecuador. Eso significa que hace 197 años el Libertador ya se preocupaba por combatir la corruptela. Si Bolívar supiera la falta que nos está haciendo…al menos en Venezuela.
ReplyDeleteSin intenciones en discutir de historia, pasaron los años porque el tiempo no se detiene ni en las buenas ni en las malas. Es implacable. En los comienzos de los años ochenta del siglo XX, en el mundo entero estalla el imperio de la nueva tecnología, las redes sociales, los correos electrónicos, los teléfonos celulares. La humanidad entera se conecta. Ya no hay distancias entre la gente. La Globalización. Usadas torcidamente por el hombre, esas maravillas modernas se volvieron aliadas de la corrupción.
De acuerdo con Transparencia Internacional (TI) la posición en la lista de 180 países y el índice de Corrupción (0-100) en el 2020 de los cinco países bolivarianos fueron: Colombia (92-39 compartido con Ecuador, Perú (94-38), Bolivia (124-31) compartido con México y Venezuela (176-16) compartido con Yemen.
Apenas un año antes, a mediados del 2019, en el otro costado del mundo las autoridades de Singapur expedían nuevas normas para seguir combatiendo la corrupción, lo que ha hecho que ese país se vuelva famoso en el mundo entero. “El imperio de la ley”, le dicen sus vecinos asiáticos. En este momento, Singapur es líder mundial en educación, salud y lucha contra la corrupción. Singapur es el tercero en la lista anterior y su índice de corrupción es 85 con Finlandia, Suecia y Suiza, el máximo es 88 de Dinamarca y Nueva Zelandia.
En 1959, hace apenas sesenta años, Lee Kuan Yew fue elegido primer ministro de Singapur, por primera vez, cuando apenas tenía 35 años. Lo primero que hizo fue anunciarle a Singapur entero que comenzaba la lucha implacable contra la corrupción. La situación se puso peor que nunca. Lee Kuan Yew, que ganaba todas las elecciones y ya llevaba más de veinte años al frente del Gobierno, apeló entonces al recurso supremo, el último argumento, el más contundente de todos: la pena de muerte. Se estableció que serían ejecutados los que, al incurrir en la corrupción, hubieran ocasionado la muerte de otra persona. O los que desfalcaran los presupuestos para temas especialmente sensibles, como hospitales, escuelas públicas o ayuda alimenticia para los pobres.
En Venezuela no conozco de ninguna encuesta, en mis tiempos, sobre la aplicación de la pena de muerte pero, después de las dos últimas décadas inolvidables del presente régimen, he visto, escrito y conversado con frecuencia sobre temas de la diferencia entre venganza y justicia, la corrupción del sistema chavista, la inacción de los tribunales internacionales de justicia y, de ejemplos de soluciones como tribunales tipo Nuremberg (Nazis) y Russell (Vietnam). La pena capital en Venezuela fue abolida en la constitución de 1864. Cualquiera que sea la forma, se trata de aplicar justicia,
ReplyDeleteY para quienes aún no lo tienen claro: La corrupción se puede definir como un fenómeno nocivo, vasto, diverso y global cuyos agentes pertenecen al sector público como a las empresas privadas. No se refiere al simple saqueo de patrimonio del Estado. Incluye, ofrecimiento y recepción de sobornos, coimas; malversación y negligente asignación de fondos y gastos públicos; la subvaluación/hipervaluación de precios; los escándalos políticos o financieros; el fraude electoral; la paga a periodistas, la compra y obtención de información y beneficios concomitantes; el tráfico de influencias y otras transgresiones; el financiamiento ilegal de partidos políticos; el uso de la fuerza pública en apoyo de dudosas decisiones judiciales; las sentencias parcializadas de los jueces; favores indebidos o sueldos exagerados de amistades, a pesar de su incapacidad. Los concursos amañados sobre obras materiales, la indebida o sesgada supervisión o calificación de estas; la compra de instrumentos, de armas de mala calidad, etc., etc. La lista de culpables es larga.